domingo, 20 de abril de 2008

EL REGALO INESPERADO

Son alrededor de las 10:30am. Carlos se despierta muy emocionado, lo único que espera esta mañana es recibir sus merecidos regalos; pues hoy cumple su séptima primavera. Gabriela Sotomayor está sentada en la mesa tomando un vaso de Whisk, mientras escucha Franco de Vita. El cenicero está repleto de colillas de cigarros, alrededor de 15. Carlos se acerca a ella, con su sonrisa angelical, sus ojos brillan de alegría.

-¿Qué es lo que pasa hijo?
-Nada mami.
-Ah...¿Y porqué me miras así?
-Jajaja, que chistosa eres mami.

Gabriela no entiende la intención de su hijo: se le ha olvidado el cumpleaños de Carlos. Sigue tomando de su Whisky mientras fuma. Gabriela vive sola con su querubín; se separó de Cristóbal hace más de un año por asuntos de infidelidad por parte de Gabriela [y no se arrepiente - según ella] Desde ese momento Carlos no había visto a su progenitor, y siempre recibía el : "Llegará pronto hijo" cuando preguntaba por su padre.

Son las 14:30pm y Carlos se cansó de esperar su regalo.

-¿Mami?
-¿Si?
-¿Y mi regalo?
-¿Qué regalo?

Los ojos de Carlos tornan un color anaranjado, se escapa una lágrima. Sale corriendo. Lo único que quería en esos instantes era creer que todo esto era una broma. Corre a toda velocidad con los ojos cerrados. Una persona escucha David Bowie mientras maneja un camión de Coca-Cola, no logra visualizar al pequeño y no alcanza a frenar.

Carlos abre los ojos. Siente picazón en su pierna. Se encuentra en una habitación color celeste y tiene un yeso en su pierna. Se da cuenta que aquel lugar no es su pieza. Mira hacia su derecha y se percata que la persona que está sentada en una silla, mirándolo con sus brillantes ojos, es su padre. Es el mejor regalo que ha recibido en su vida.


Ricardo Iturrieta
[2004]

CLAVOS, BOTOTOS Y LUSTRADO

Paseo Ahumada. 2 de la tarde. El calor es sofocante y no tiene piedad a los androides que vienen de sus entretenidad compras de Tricot, Almacenes París, Falabella, Feria Del Disco y de todos esos lugares que te ven sólo como un billete ambicioso que camina. Cristóbal va en busca de una pulsera con puntas. Se dirige a Eurocentro; lugar recomendado por su amigo homosexual frustrado Jorge. Cristóbal siente las miradas de las personas, se ríen de él. Su ceño fruncido no logra disimular la vergüenza y malestar que siente en ese momento.

-¡Pobre hueón! - le gritó una persona que lustraba zapatos.

Cristobal se dio vuelta para mirar a esa persona que andaba con su negro y sucio uniforme de Vetun Virginia y aspecto de Charles Manson por su asqueroso y descuidado pelo. De su larga barba a lo ZZ Top se desprendía una gota de saliva que se escapaba de su destrozada dentadura, donde su sarcástica sonrisa logró poner enfurecido a Cristóbal. Se acercaba a cuyo destino y bajó al subterráneo.

-Este es mi mundo, acá hay hueónes que son como yo - pensó para sí mismo.

Cuando iba bajando la escalera mecánica se dio cuenta que lo que era motivo de risa no era su mohicano verde con negro que lo caracterizaba e identificaba siempre en los recitales Punks que se realizaban en Laberinto, La Marraqueta o en La Perrera, sino que su cierre abierto del pantalón. Al subírselo se empezó a reír y pensó en lo estúpido que debe haberse visto. Mira a su izquierda y se encuentra con una tienda que está al lado de unos Flippers y maquinas de juegos; donde los golpes, gritos y sangre del Mortal Kombat 3 era la principal atención de los niños que visten poleras negras de grupos Rockeros y Metaleros.

-Toma Sonya!. Muere Sonya!. Jajajaja, nunca te vuelvas a meter con Liu-Kang! - Gritaba desesperado un niño de aproximadamente 13 años.

En aquella tienda de discos se encontraban demasiados discos que Cristóbal deseaba tener y escuchar. Uno de ellos era la edición doble de "Salve y ¿Ahora Qué?" de La Polla Records. La lista de discos era interminable: "Destroyer" de Kiss, "London Calling" de The Clash, "Los pobres no tienen patria" de Los Muertos De Cristo, "Beat the bastards" de los The Exploited, entre demasiados discos que sólo conseguían acumular la frustración, desesperación y anhelo de Cristóbal al no tenerlos ni haberlos escuchado. Desvió la mirada de esa tortura masoquista y siguió vitrineando las demás tiendas. Locales en donde televisores exhibían monitos japoneses al estilo Ultraman y Mazinger Z fue la peor tortura que pudo recibir ese día

-Malditos nerds de mierda, ¿cómo mierda ven esas hueás de monos?


Cristóbal tiene una gran trauma con esos monos japoneses. Hace 2 años su hermano menor Sergio fue encontrado muerto en el patio de su escuela, Después de haberse refalado con una barra de jabón Popeye que había dejado el auxiliar mientras iba a buscar su trapito con figuritas marinas, el resultado fue que Sergio no pudo percatarse de ese resbaloso objeto y al pisarlo se cayó del sexto piso. Sergio estaba jugando a creerse Vegeta con su amigo Marco que simulaba ser Gokú:

-Kame-Hame-Haaaa pobre hueón! - Le decía Sergio.
-Yiaaa!. Nunca me destruirás con tus amanerados poderes de mariposa con diarrea! - Le respondía con gran furia Marco.
-No huyas de mí, maldito colisón con ampollas verdes!

Cristobal sigue su camino y se encuentra con una tienda de tatuajes. Donde un señor que tenía tatuado a Hitler en el brazo derecho estaba tatuando una bandera chilena a un adolescente rapado y lentes. Apuró el paso y se encontró con una tienda de luces amarillas. "Marijuana Rock" era aquel local que exhibía una chaqueta con el parche de los The Exploited. Él la deseaba. Su chaqueta de Circle Yerks ya estaba algo rota y desteñida, debido a la cantidad de patadas que ha recibido por ciertas agrupaciones Skinheads partidarias del grupo Nacional Socialista (NS) por acompañar a su amigo David a marchas y protestas en favor a las minorías sexuales. Se decide entrar a la tienda.

-Oye loco, ¿A cuanto está la chaqueta de los Exploited?
-Veinte luca'.
-¿Tan cara?
-Si po. Si son los Exploited po' loco.

En sus bolsillos sólo disponía de nueve mil pesos, ya se había gastado mil pesos en una cajetilla de veinte cigarros en un quiosco donde primaban portadas como "Karen Paola : Es una gran emoción sentirme una artista" gracias al gentil auspicio de Las Últimas Noticias. En la tienda se esuchaba Sweet Home Alabama, y el incienso con olor a una supuesta Cannabis hizo decidir a Cristobal arrancar luego de ese local. Cuando vio las pulseras de cuero con puntas que estaban en vitrina, se dispuso a comprarse la más costosa: $7000. Que consistía en 6 grandes clavos incrustados en esa gruesa y negra pulsera. Al salir de esas oscuras cuatro paredes con escasa luz amarilla dobló hacía su izquierda y se encontró con 2 adolescentes vestidos de negro, pelos en punta repletos de gel, cadenas triples y las características zapatillas Adidas que usaba el Chino Moreno de los Deftones en el video clip "Back To School".

-Oh loco!. Ya salió el nuevo disco de Soulfly!. ¿Cuanto tienes?
-Como treinta mil pesos - le contesta su amigo.
-Ya po' loco. Tenemos que puro comprarlo loco!
-No. Prefiero comprarme el de Chimaira loco. Terrible brutal loco. Terrible carnaza.

Una de las cosas que a Cristóbal le enfurecían mucho, era encontrarse con personas con poleras lavaditas por sus madres que les otorgan más de veinte mil pesos para comprarse discos originales y accesorios que están a la moda.

-Quítate de mi camino maldito Pony pong saltarín.
-¿Qué onda loco?. ¿Qué te he hecho?
-¡¿Qué hueá pendejo culiao?!, te quitai de mi camino antes que te saque la chucha a pata'en la raja.

La persona que tenía puesta su lavada polera de los Rage Against The Machine se hizo a un lado cuando vió la peligrosa pulsera que Cristobal tenía puesta en su brazo derecho. En esa misma tienda se mostraba con soberbia la edición limitada del disco remasterizado de KK-Urbana. Sintió ganas de destrozar el local de un golpe y llevarse ese disco (pues su cassette parecía acompañado de un pescado con cebolla a todo freír por lo gastado y mal grabado que estaba). Su idea era asaltar a los dos adolescentes, pero ya era muy tarde, pues se habían escapado. Al sacarse la idea de la cabeza se fue frustrado hacia cuyo antro repleto de gente "normal" que se reía de su descuidado vestir. Se mete la mano en el bolsillo izquierdo, y aprieta play en su Walkman. El disco "Ahora! de los Fiskales Ad-Hoc empezó a sonar

-En este país culiao, lo único que se puede sentir al respecto es odio!

La palabra "odio" fue gritada a todo pulmón por parte de Cristóbal, lo que hizo que las personas a su alrededor lo miraran. Pues a Cristóbal no le importaba las miradas, pues se sentía demasiado seguro con su nueva compra y su estatura de 1.85mts. Los Fiskales seguían escupiendo odio en sus audífonos.

-Bien lustrados buen hombre - dijo un empresario con su bolsita de Kentucky Fried Chiken al señor que lustra zapatos.

El señor, mientras lustraba los polvorientos zapatos de aquel sujeto peinado a lo Morrisey, se percata que la persona que venía de vuelta era el mismo a quien había humillado y burlado. Para hacer más agradable la calurosa tarde le grita:

-¡Al fin te subiste el cierre!. ¡Cabeza de espinaca molida!

Cristóbal no lo pensó dos veces y se dirigió con toda furia hacia el flacuchento y barbudo señor. El brazo derecho lo levanta mientras corre, se prepara para el ataque. Era como el interior del casco de Robocop, pues sólo existía un objetivo: Destruir sin compasión a ese decrépito señor. No se da cuenta que tenía sus desgastados bototos desabrochados y al pisar con su pie izquierdo el suelto y sucio cordón se resbala. Con su mano derecha trata de amortiguar la caída, pero luego se da cuenta que en ese brazo tenía puesta su nueva compra homicida. En cosa de segundos el clavo atravesó su ojo, de una manera muy parecida a Braindead (traducida como "muertos de miedo") de Peter Jackson, en donde la abuela le aplasta el ojo a esa especie de ratón-mono. Un chorro de pus salió disparado y quedó pegado en la bolsa de KFC del empresario. La risa del señor que estaba lustrando los zapatos se transformó en una culpa terrible. El voyeurismo cada vez se iba aumentando. Pareciera que todo fuera un espectáculo, incluso habían personas que miraban hacia arriba para encontrar la supuesta cámara indiscreta.

-Papi. ¿Porqué hay tanta gente allá abajo? - Le pregunta un niño a su progenitor mientras disfrutaba su Mc-combo 4 lleno de lechugas sintéticas con químicos para dar un aspecto natural a las tiesas lechugas.

-Debe haber pasado algún accidente.

El ojo de Cristóbal estaba todo reventado. Su rostro estaba lleno de tibia y salada sangre pegada a su cuerpo por culpa de su desabrochado bototo derecho y su pulsera con clavos incrustado en su rostro. Del suelo se evaporaba la sangre. Los perros que vagabundeaban por ahí empezaron a langüetear aquella sangre caliente que es testigo de que lo ocurrido no se trataba de un espectáculo de televisión como lo creían en un principio las personas. El señor lustrador de zapatos se encuentra hablando a las cámaras de Televisión Nacional de Chile:

-Los jóvenes de hoy en día no sé en que estarán pensando. Yo lo vi todo. Incluso traté de evitar aquél accidente. Pero las cosas son así pues señor televidente, esta sociedad cada vez está en decadencia. Yo lo vi todo, y lo lamento mucho. De verdad.

Al terminar su falso sermón le pregunta a la persona que estaba a cargo de la cámara:

-¿Y me va a pagar por exhibir mi imagen a todo Chile?
-No. usted sólo es testigo de lo que vio. eso no tiene precio.
-¿No digo yo?. Esta sociedad cada vez está en decadencia. Puras mentiras. Pura basura.


Ricardo Iturrieta
[2004]

NO ME ACUERDO DE NADA

Creerán que soy un psicópata loco, un obsesionado paranoico repulsivo, un confuso homicida. Pues bien, quizás lo soy, y lo que hice no fue por mera coincidencia. El amor no siempre es sinónimo de linda melodía armoniosa, tampoco lo es la espera de alguien que venga a rescatarnos de nuestra burbuja mediocre y opaca. Nada de eso. En ningún momento me detuve a pensar que lo que hice podría arreglar mi situación inestable y apocalíptica de no corresponderle a ninguna mujer. Empiezo desde el comienzo, aunque esto me duela. Mi nombre es David Zúñiga, en estos momentos tengo 23 años. Siempre me ha gustado el cine y la literatura, pero por sobretodo me apasiona la música, de todo tipo, pero debo decir que últimamente me descontrolo fácilmente con compositores oscuros y ténebres como Wagner. ¿Porqué escribo esto?. Porque me desespera el hecho que mi objetivo no fue cumplido. Conocí a una mujer, más que nada me obsesionaba el hecho de estar junto a mi mejor amiga, de mi alma gemela como decía otra amiga que también maté. No puedo explicar lo que siento en este momento, quizás trataría o haría el esfuerzo por dar detalles, sinónimos, pero aunque así lo fuera, me parece imposible encontrar metáforas y palabras adjuntas para motivarme a contar lo que siento dentro de mi cuerpo que está moreteado y con cicatrices que me han otorgado los guardias de esta cárcel. En estas cuatro paredes no me siento bien, estos ladrillos con marcas de sangre y tiza me desesperan. Sinceramente prefiero estar muerto que estar acá. Me he intentado quitar la vida muchas veces. Ni eso me da resultado. Me di por enterado que los padres de una de las personas que maté han pagado para que me electrocuten en la silla eléctrica. Pensé que eso sólo pasaba en películas al estilo Greenmile, pero ni eso, esto es peor. ¿Porqué la habré matado?, ¿Porqué ella no está en esta vida terrenal y yo si?. Mi objetivo no se cumplió, mis planes fueron mal ejecutados. ¿Porqué?. Maldito sea el día en el que fui a buscarla para salvarla. Para que parara de sufrir. ¡Ni siquiera puedo fumar en esta maldita celda!.

Todo dio vuelta después de ese eterno beso. Embriagado beso con armonía Bjorkiana. Violines y trompetas. Luces y miradas. Lágrimas y nebulosa. Yo quise arrancar de ese lugar. No pude. No acepté el hecho que había engañado a la persona que en ese momento quizás pensaba en mí. Que cuando me decía : "No me dejes", yo cerraba los ojos y sentía mi corazón cada vez más culpable. No se lo dije, no la quería hacer sufrir. Un día lunes le dije todo a esta persona, todo excepto ese beso. Dos lágrimas salieron de su ojo izquierdo y uno de su derecho. Corría de ida y vuelta. Yo en una especie de Lost Highway me reía, tenía pegada esa escena cuando el personaje se ríe luego de que su presa se da cuenta que realmente estaba en su casa desde el teléfono. Nos despedimos, yo empezaba a bailar por las baldosas y veredas de cemento molido, a lo Barry Egan en el supermercado. Ella saludaba a sus vecinos, su largo y crespo pelo café brillaba en ese caluroso día cómplice. Yo no sabía qué hacer. Luego de darme a entender que no quería verme más y que nuestra relación quedaba hasta acá le pedí mis ensayos, una película y mi disco de Homicidio Mental, que a todo esto es un proyecto desquiciado que hice con un compañero de la universidad que me salí y congelé. Tomé una metrobus, y sin pensarlo me dirijo donde la persona a quien me estaba obsesionando. Reviso mi mochila y quito los mensajes y una seca flor que mi antigua pareja había adjudicado en mis ensayos y disco. Al bajarme de la micro visualizo las verdes plantas que adornaban las casas de aquellos lugares, donde ni siquiera el calor me impedía seguir con mi objetivo de entregarle lo que recién adquirí. Al llegar, su hermana me informa que aún no ha llegado. Se los entrego personalmente. Miro a mi izquierda para confirmar si aquella pareja que estaba acostada en el pasto abrazada era ella, se parecía demasiado. Me voy con la duda. Se acerca la micro y me voy pensando en lo que hice. ¿Habré reemplazado una persona que me aceptaba por lo que era por un beso de mi mejor amiga, por una incierta relación de mejores amigos?. ¿Y si todo esto sólo fue curiosidad?. Sea lo que sea, no podía quitarme de la cabeza esas tres lágrimas.

Fue un día jueves cuando teníamos que ir al cine con mi mejor amiga a ver una película de monitos franceses de Michel Ocelot. Desafortunadamente no estaba en cartelera, o simplemente se había cancelado. Igual nos vimos, ella vino a mi casa, con un sombrero que le había prestado su amiga. No sabía qué decir. Sólo quería besarla y revivir lo que fue esa noche. Me comenta que se había gastado plata por las puras y que en una especie de solidaridad personal se había comprado dos discos de bandas sonoras, se trataba del soundtrack de Magnolia y la de Amélie. Puso el primero y me ordenó que la adelantara al track 11, donde Aimee Mann no se escuchaba. Al poner el Absolution la quedo mirando, ella me pregunta que si llegáramos a intentar una especie de relación que le prometiera que nuestra amistad siguiera viva. Promesa cumplida. El beso se vuelve a revivir, no me detendré en eso. Al otro día era la junta donde un ex-compañero de colegio que siempre admiré por su capacidad y aguante de sacar fotografías artísticas en blanco y negro. Le gustaba mucho Cortázar y el cine de Stanley Kubrick. Me llama en la mañana para confirmar mi ida y le aprovecho de preguntar si podía ir con 3 amigos, me dice que ningún problema. Dos de ellos nos juntamos anteriormente en mi casa para tomar algunas cervezas antes de ir a casa de esta persona. Al estar listos nos dirigimos camino a tomar la micro que nos lleva por $450 a los tres. Al llegar a donde nos quedamos de juntar, se encuentra el dueño de casa esperándonos, solo, con una camisa burdeo y una carpeta en su brazo izquierdo. Cuando llegan a quienes estábamos esperando nos dirigimos al supermercado que estaba a la espalda de nosotros a comprar alcohol y cosas para comer (Para que la hueá no parezca tomatera - como siempre bromea uno de mis amigos que invité). Al llegar a aquél lugar nos instalamos y empiezo con mi primer vaso de Ron limon con Canada Dry. Cuando nos dirigíamos a buscar a la persona que faltaba llegar me dijo que ahí conversaríamos. Al abrir la reja ella ya venía entrando. "Escuche la voz de David y supe altiro donde era la casa". Saludo a mi amiga y miro una especie de banca sujetada por unos fierros que se balanceaba, y le digo que nos sentáramos para así conversar tranquilos. Empieza a contarme todo. Yo no quería aceptarlo. No podía asumir la idea de que todo esto acabó, de que no podíamos estar juntos porque ella no estaba bien, ni porque apenas podía sostener su vida. En mi rabia e ira le dije que la iba a matar y que me había convertido en un homosexual frustrado. Me paro y me dirijo donde estaba anteriormente.

-Hola David. Me da gusto tenerte aquí nuevamente. ¿Te sirves algo?

Yo sin pensarlo me sirvo un nuevo vaso de Ron con esa bebida blanca. Me habré tomado más de 4 vasos en menos de 15 minutos cuando me dirijo al baño a vomitar todo lo consumido. Mis ojos cerrados, mis pantalones mojados en la parte trasera por haberme caído al intentar pararme y resbalarme ante aquellas baldosas mojadas por una cañería rota en aquél baño. No sé como entró mi amigo a ayudarme. Nos pegamos cachetadas mientras otro amigo nos sacaba fotos. Ella se encontraba sentada en aquél baño, riéndose. Salgo de aquél baño y me vuelvo a sentar. Me sirvo un vaso de cerveza. Todo fue rápido. Alguien me llama a que salga. Cuando no alcanzo ni siquiera llegar a la puerta veo aquella patética escena que prefiero no haber visto jamás. Ella intentaba besar a uno de mis invitados. Yo agaché mi cabeza, mirando las baldosas, cerrando los ojos, sintiendo mis ojos ardiendo. Él me intenta explicar la situación, que nunca me haría eso, que nunca me traicionaría, que amaba a su novia. Siento como los dedos de mi mano derecha se juntan, formando un puño. Por dentro se repetía la frase "Te voy a matar". Giro a mi izquierda y le adjudico un nuevo vómito a las plantas que se hallaban en aquél lugar. Uno de mis amigos me sujeta y me abraza, me dirige hacia afuera, me siento en una cuneta y me ofrece un cigarro recién encendido. "Fúmatelo tranquilo, piensa en todo esto y luego hablamos". Todo me daba vueltas, no quería saber de nada. Al tirar la colilla del cigarro ya vencido y apagado voy corriendo hacia una muralla blanca de la casa que se encontraba de donde estábamos y le pego una patada. Luego doblo a toda velocidad a mi izquierda. Siento que mi amigo me viene persiguiendo. Cuando me atrapa me dice que suelte todo, que diga todo lo que quiero decir. Yo en mi desesperación soltaba blasfemias y garabatos. Al volver encuentro que ella estaba durmiendo, tapada con una frazada amarilla con monitos blancos. Lo demás fue confusión. Al despertar nadie dijo nada. Ella ya se había ido. El frío aire soplaba en mi helado rostro.

Realmente no se qué ocurrió, el porqué tomé esta determinación e hice lo que ahora me arrepiento de haber cometido. Ella no tiene la culpa, nadie la tiene. Sus ojos me miraban con expresión extraña, con sumo dolor y piedad. Mi rostro me lo imagino. Yo le gritaba "¿Es como Matador de Almodóvar o no?!, ¡¿Que no la viste?!". Nunca olvidaré ese brillo en sus ojos y sus apretados labios mientras la ahorcaba y tenía clavada en la parte derecha de su cuello mi tijera. La sangre cada vez corría más rápido. Wagner me inspiraba a reírme.

¿Porqué lo hice?. Yo la esperé a que llegara de la playa. Yo la quería ir a buscar, nunca pude. Cuando regresó no pude decirle nada. Vino a mi casa y le pregunté que si todavía quería morir. "Imposible ahora" me responde. Yo en mi descontrolada euforia busco mi disco de Wagner. Empiezan esos violines homicidas, ese viaje de amargo mar rojo que siempre me baña de apasionada oscuridad lamentada. "¿Lo ves?, ¿Ves ese mar?", ella frunce el ceño dándome señal que no entiende mi pregunta. "Ahora la verás", pesco mi tijera y se la clavo en su cuello. "¿La ves ahora?". Ella se estaba ahogando, me intentaba abrazar, pedir ayuda. No la tuvo. Yo sostenía mi risa en esos brillantes ojos suplicantes, llenos de piedad. Suena el timbre. El tema da su fin. Me quedo parado mientras ella está en el suelo sangrando, tiritando. Suena mi ventana que es golpeada desesperadamente. "¡¿David?!". Es mi otra amiga, la que le había prestado el sombrero a la persona que está ahora en mi alfombra ploma, manchándola de su sangre que sale de su cuello. ¿Se acuerdan de ella?, la que llegó después de haber escuchado mi voz en esa fiesta. "¡Voy!", le respondo. Al dirigirme a abrir la reja y recibirla, voy con mi tijera escondida en mi mano derecha. La abrazo para saludarla y su cuerpo empieza a tiritar, su pálido y frío rostro me pide ayuda. Hundo la tijera cada vez más adentro de su espalda, pero no puedo, toca un hueso de su columna vertebral, giro una y otra vez la tijera, está atascada. Cae al suelo. La arrastro a mi pieza y la dejo junto a mi otra víctima. Es la mejor escena que he podido apreciar en mi vida, tener a mis dos mejores amigas muertas en mi pieza, pidiendo ayuda. Para dar termino a esta fabulosa escena me dirijo al comedor y saco una botella de pisco que le queda un poco más de la mitad, la dejo encima de la mesa. Voy en busca de mis pastillas. Al tener la ejecución final me dirijo nuevamente a mi pieza.

No sé lo qué ocurrió. Lo juro. Pensé que esas cinco malditas prozacs y ese largo sorbo de pisco me iban a matar luego de que mi cuello empezó a sangrar por completo. Ahora me encuentro en esta maldita celda. No sé nada. Lo juro. Sólo sé que no quiero estar vivo en esta celda.


Ricardo Iturrieta
[2004]

TOCAR A FONDO

En las baldosas hay manchas de sangre, un cuchillo se encuentra tirado al lado derecho del cuerpo que está tirado en el piso, ni siquiera el molesto y agudo sonido del pitido del auricular del teléfono descolgado logran que el cuerpo reaccione. Se trata de David. La sangre en sus brazos ya estaba seca, pegada a la piel. Su familia obviamente no se encontraba.

-Te he echado de menos
-¡Jajajajajajaja!
-¿Porqué te ríes?
-Porque esto es demasiado freak, estoy con el Nico.
-¿Porqué está ahí el hueón?
-Ahora no puedo hablar muy bien
-¿Qué pasó al final con tu ex-novio?
-Estamos pololeando
-...
-¿Qué piensas?
-Mejor no te digo lo que pienso. Bueno, que estés muy bien y pásalo bien con el hueón.
-En serio que esto es muy freak, es como Lost In Translation, el grito en silencio.
-¿Hacia quíen?
-Hacía a ti.
-...
-Dime qué es lo que estás pensando
-Que quiero matar al hueón.
-David, yo te quiero ayudar.
-¿Esta es tu ayuda?. ¿Hacerme creer que te vienes de Antofagasta por mi cumpleaños, siendo que te llamo y vuelves con tu ex?
-No seas cruel.
-¡¿Cruel?!, ¿Ahora yo soy el cruel cierto?. Te voy a mostrar que es ser cruel.
-¿Qué vas a hacer?
-Aaaaaah!!!!. ¡Si!, ¿¡Te gusta como suena?!.
-David, ¿qué estás haciendo?
-¡Aaaaah conch..... su madre!!!!
-¿David?... ¿David?... ¡¿David?!
-...
-¡David!, ¡¿Qué hueá hiciste por la mierda?!

Silvana cuelga el teléfono y vuelve a llamar a David. Ocupado. Seguramente el auricular está descolgado o desconectó el teléfono. Se dirige hacia su novio que está sentado en el sillón esperándola con una gran sonrisa de ironía. Ella se acerca a él y le toma la mano, acariciándola y mirando a un punto fijo con la mirada perdida, tratando de pensar en lo que está haciendo. Cuando él se le acerca a darle un beso ella sólo cierra los ojos y se deja llevar por sus estímulos carnales del placer y del reencuentro. Todo lo que se hace no se puede deshacer y se puede suponer que lo único que nos queda es arrepentirnos. ¿Qué es ser fiel a algo que no conocemos?, no existen los parámetros en esta generación carnet 15 millones, es por eso que Silvana no se acordaba de David y de su promesa que le prometió a él en ese momento donde sólo bastaba unir sus labios con los de su pareja reencontrada para comunicarse. Su salado sudor aumentaba mientras ella trataba de arreglarse el pelo que se le venía hacia los ojos mientras reía, como toda tierna escena seudo romanticista.

Los últimos comportamientos de David fueron refugiándose a estar escuchando música japonesa y escribir historias de muerte para luego llegar a un final agradable. Unas bandas sonoras japonesas que le regaló Camille lo ayudaron bastante, para dejar de pensar en lo que ha pasado, pero al escribir las historias, cada vez armaba el puzzle de escenas pasadas; al final era lo mismo, sólo que transmitiéndolas a la pantalla de su computador. Pasaron 5 días iguales, música japonesa y nuevas historias escritas y mandadas por messenger a las personas que estima, para luego, saber su opinión. Un día se decidió de hacer lo que nunca tendría que haber hecho, lo que hasta el día de hoy lamenta y no puede borrar.

Silvana se encontraba en la terraza del condominio en el cual vivía. Sus lentes de sol y sus cruzadas piernas le daban el aspecto de diva mientras sonaba Saiko en su cd walkman amarillo. Su novio se encontraba en la piscina, al salirse le salpica un poco de agua con sus manos en gesto de broma, lo que produce una sonrisa en ella.

-¿Porqué no se baña amor?
-No quiero, prefiero escuchar música.

David estaba listo, en imitación de Michael Myers con la intención de Hannibal Lecter estaba preparado para hacer su escena e historia realidad. Al llegar a la estación Los leones se baja por el lado que da dirección hacia Paseo La Palmas. Saca $500 de su bolsillo derecho y hace parar la micro número 200, que llegaba al lugar donde se encontraba su objetivo: Silvana. Mientras más avanzaba la micro, más se imaginaba la escena que había escrito, estaba emocionado, sus latidos empezaban a bombear sangre cada vez más tibia de una manera muy rápida, era como que sentir ácido en su cuerpo. Con sólo hecho de imaginarse lo que estaba a punto de hacer sonreía solo, esa sonrisa morbosamente malévola. David siente una especie de excitación craneal cuando los edificios de Vitacura se empezaban a divisar, sus ojos estaban cada vez más abiertos y desorientados. Las miradas de las personas le daban sumamente lo mismo, tenía asumido que su cuchillo se podía ver y que la policía o alguna heroica persona impida que la escena en su cabeza se haga realidad. Su respiración lo ahogaba cuando se vio en frente del condominio. Se dirige con rápido paso. A su izquierda se encuentra una persona con blanca camisa y corbata roja que estaba a cargo de recepción, lo queda mirando extrañadamente, como si sospechara de lo que iba a suceder.

-¡Oiga! - fue lo único que pudo gritarle, sin obtener una respuesta.

David dobla a su derecha y se entra al ascensor y presiona el botón con el número 2. Al encontrarse frente a la puerta que da acceso al espacio de Silvana se queda quieto un momento, trataba de que nada estuviera fuera de foco en su cerebro que proyectaba la escena homicida que se aproximaba. Toca la puerta, siente pasos que se acercan y es la madre de Silvana quien sonríe primero.

-¡Hola!, ¿Tú eres David cierto?
-Si tía. ¿Cómo está?
-Muy bien gracias, la Silvana está en la piscina, es el último piso.
-Muchas gracias.

Cada vez se imaginaba las notas de John Carpenter en su cabeza, en imitación de Michael Myers. Entra al ascensor. Piso 18. Al encontrarse solo entre esos espejos que reflejaban su sonrisa y ojos trastornados le daba aún más emoción. La máquina se detiene y abre sus puertas. Abre una puerta blanca que da acceso a la piscina. Cada escalón que subía era símbolo de un latido cada vez más rápido. Todo era opaco y oscuro en ese lugar. Último escalón. Al abrir la puerta, una luz invade todo ese espacio apagado y frío. No había nadie, sólo una silueta debajo del agua, se trataba del novio de ella. David se dirige en dirección diagonal hacia su derecha, mientras cada paso que daba más se lograba ver lo que ocurría en el lado izquierdo. Poco a poco se va encontrando con una figura humana anónima que estaba tendida en una toalla mirando al sol. Es ella. David siente que alguien sale del agua.

-¿Qué haces aquí? - Pregunta a David el novio de Silvana.

David se da vuelta y lo mira directamente, le responde con una sonrisa mientras se acerca a él. Cuando le estira su mano derecha para estrecharle la mano en gesto de saludo, simultáneamente sacaba el cuchillo con su mano izquierda. Al tener agarrada la mano de Nico, rápidamente le otorga un largo y profundo tajo en su muñeca. Pierde el equilibrio y se cae a la piscina de espaldas. David no pierde el tiempo y se introduce a la piscina.

-¡¿Qué hueá te pasa conchasumadre?!

David no respondía a sus insultos, sólo cuando lo tuvo cerca lo pudo agarrar finalmente del pelo y otorgarle un nuevo tajo en su cuello. Cuento final, simple, hermoso. El agua de la piscina formó una gran especie de circulo rojo, finalmente su cabeza es hundida en el agua y queda tendido boca abajo. Silvana se saca los audífonos.

-David. ¡¿Porqué lo hiciste?!
-Alguien tenía que hacerlo.
-¿Qué te ha hecho a ti hueón maricón?!
-Nada.
-¡Estay enfermo hueón!
-Lo sé.
-¡¿Porqué chucha eres tan egoísta hueón maricón?!. ¡Te odio!
-Lo sé.
-¡Mátame hueón!
-No. A ti no te voy a matar. Tú peor muerte será vivir amando a una persona que está muerta. ¿Lindo no?
-Estay enfermo hueón. Te vay a morir luego hueón.
-Lo que digas. Que estés bien.

David sigue su camino sin ser interrumpido. Al entrar nuevamente al ascensor estaba completamente seguro que la policía o alguna autoridad lo estaba esperando afuera del condominio. Un exquisito olor a cloro mezclado con la tibia sangre de su víctima otorgaba el cuchillo. Se guarda el cuchillo. Se abren las puertas. Lo primero que logra divisar es a la madre de Silvana caminando en sentido contrario. Siente una soga en su seca garganta.

-Hola de nuevo. ¿Ya te vas?
-Si tía, que esté muy bien.

El frío sudor que corría en su pálida frente empezó a desesperarlo, su objetivo y escena fue tal cual como la escribió e imaginó. Ahora sólo faltaba una cosa: salir de ese lugar. Dirige su mirada hacia su derecha y se encuentra con la misma persona en recepción, con su ceño fruncido.

-Buenas tardes - dijo David con tono irónico.

Al encontrarse fuera de aquél recinto mira nuevamente hacia su izquierda, Micro número 200. Cruza rápidamente. Al estar dentro de la micro, trataba de ordenar todos los hechos y diálogos en especie de diaporama mental. ¿Qué reacción tendrá la madre de Silvana cuando se de cuenta que la persona que saludó hace rato atrás es el mismo que ocasionó esa estupenda escena?, ¿Qué hará Silvana?, ¿Denunciar y dar todos los datos a la policía para que lo arresten?, es probable, ¿Esconder el cuerpo y tirarlo para abajo, dando así un falso testimonio de que su novio era un suicida, sólo para defender a David?, si así fuera, ¿Dónde está el cuchillo con el cuál supuestamente él se clavó?. De todas las maneras que trataba de ordenar y planear un escape, nada resultaba coherente y creíble, su destino es la cárcel. Pero antes hay algo que queda pendiente. El sólo pensar en lo que había hecho le asustaba lo que podía pasar. La sonrisa malvada de hace un rato se convirtió en un miedo desesperante, sentía que todas las personas dentro de esa micro sabían lo que había hecho. Cada vez que la micro paraba en algún semáforo David se imaginaba que en cualquier momento se iba a subir un carabinero a arrestarlo. Estaba arrepentido de lo que había hecho, pero los hechos no se pueden deshacer, no hay excusa para quitar la vida de una persona, sobretodo si es por causa de envidia, poder o amor, simplemente no la hay, y cualquier persona con una ética formada lo sabe. Al llegar a Alameda con Vicuña Mackena, David se baja rápidamente y prefiere irse en metro, por la velocidad. Al ingresar siente miradas de muchas personas, todas con el ceño fruncido, incluso algunas con cierta expresión de miedo. La situación le es incómoda, es de suponer que Silvana estaba mucho peor que él en ese preciso momento. Se imaginaba demasiadas cosas por segundo, una de ellas era el que la madre de Silvana ve el cuerpo tirado del novio de su hija flotando en sangre en la piscina y le da un infarto en frente de su hija que estaba tendida en el piso llorando. Cuando finalmente llega a estación Bellavista, baja rápidamente y se dirige donde están estacionadas las Metrobus.

Alejandra se encuentra en su casa, hace 20 minutos había llegado de la playa. Se escucha el sonido del citófono de su casa.

-¿Si?
-Alejandra, soy yo.
-...Pasa.

Al estar frente a la puerta, el rostro de Alejandra cambió demasiado.

-¿Qué te pasó?
-Nada...o sea, tengo que decirte algo.
-Hueón, tení sangre en el cuello.

Por un instante David recordó que cuya mancha de sangre no es de él, sino de la víctima que había matado, el violento tajo en el cuello hizo que le salpicara un poco de sangre. Pero si Alejandra lo notó, ¿Lo habrá notado la madre de Silvana?, y si así fue, ¿Porqué no le dijo nada y actuó con normalidad?, ¿Y las personas en la micro y en el metro?, ¿Lo habrán notado?, ¿Sería esa la razón de sus extrañas miradas?.

-Alejandra. Maté a una persona.
-¿Me estay hueveando cierto?
-Ojalá, ¿Puedo pasar?
-No, está casi toda mi familia. ¿A quién?
-Al novio de la Silvana.
-Puta hueón, me estay hueveando.
-En serio que me gustaría creerlo, pero no sé que va a pasar.
-Espera.

Alejandra entra a su casa y al rato después vuelve a salir, le hace seña de que salga afuera. Caminan y doblan a la derecha, donde se encuentra un espacio con pasto. Se sientan.

-Ya, supongamos que te creo que lo que estay diciendo es verdad... ¿Porqué?
-De hueón que soy.
-¿Con qué lo mataste?
-Con un cuchillo
-Dónde lo dejaste?
-Acá está. No sé donde dejarlo, mis huellas ya están, si alguien lo encuentra me cagan de una.
-¿Y la Francisca qué onda?, ¿Sus viejos?
-A ella no la maté. Ahora recién se deben estar enterando. Ale, necesito ayuda.
-¿Qué querí que haga yo hueón?
-Que estés conmigo.
-Ya hablamos de esto David, te dije que no puedo estar con nadie.
-Lo sé... No sé que hacer, estoy para la cagada.
-Seguro la familia de la Silvana está feliz.
-No van a estar en la cárcel.
-Pero si mataste a una persona hueón. ¿Qué más quieres?
-Estar contigo.
-Para con esa hueá hueón. No puedo. No quiero. Además, ¿Cómo sé yo que un día o noche me vay a querer matar?
-Para matarte tendría que querer matarme yo también, y no quiero morir.
-...

Silvana al ver tal escena no soportó más y prefirió quitar su vida tirándose abrazado desde el lugar que se encontraban abrazada a la persona que ama.

En el diario del día jueves 20 de Enero sale anunciado que dos cadáveres se encontraban tirados a fueras de un condominio en Vitacura. Se trataba de Silvana y su novio. Las autoridades aún no se explican los hechos. Se deduce que Silvana mató a su novio con un cuchillo y luego se tiraron del piso número 18. El arma supuestamente utilizada por Silvana no se ha encontrado. En los titulares se anuncia : "Jóvenes suicidas al borde de la desesperación", "Pareja de jóvenes suicidas en Vitacura". Por lo visto nadie sabe cómo ocurrió. Pero la verdad de los hechos sólo la sabe Silvana y su novio que se encuentran fallecidos. Y David, que en este momento se encuentra junto a Alejandra.

Hagamos en cuenta que el mar es la culpa y miedo, donde las olas son las incertidumbres y la confusión, y la orilla es la incierta decisión de hacer algo, que cuando lo hacemos no nos podemos devolver, nos ahogamos y tocamos fondo. Tocar a fondo, para después flotar. En este momento Alejandra y David flotan, están tranquilos, están en paz. ¿Final feliz o injusto?, nadie sabe lo que es lo justo.


Ricardo Iturrieta
[2005]

Yo Antes Creía Orientarme

Ya es hora de que se enteren quien realmente soy yo. ¿Sabrán ustedes que yo los puedo escuchar?. Siempre he simulado entenderlos cuando en realidad me da lo mismo lo que les pasa en sus vidas. Mis amigos son de lo más alocados, se la pasan en la calle haciendo tonteras que no deberían cometerlas, ¿Pero no es preferible ser tonto?, ¿no es más simple una vida sin preocupación e inconsecuente?. Yo creo que si, y por eso insulto a quien se me cruce, me da lo mismo. Y no es que quiera aparentar maldad ni nada por el estilo, ¡Mírenme!, soy alguien que está diciendo lo que realmente siente. Y no es que lo vea todo negro ni negativo, es sólo que me divierte el ser inconsecuente y gozar de la vida. Tengo una casa acogedora que me cubre cuando llueve. Quizás nunca se los he dicho, pero a mí me encanta jugar con la comida, me imagino que cada trozo de comida es una persona que me ha traicionado, y la muerdo con pasión, con rabia, con ira; debe ser por eso que soy tan delgado y de baja estatura, porque me alimento poco y, además, lento. Yo solamente quiero pasarlo bien, disfrutar mi vida. Recuerdo cuando creía que las personas adultas eran dignas de ser respetadas, ¡Tonterías!, son lo más detestable que hay, sobretodo esas con barbas, esas que se dicen ser hombres. Claro, primero son cariñosos, tiernos, comprometidos, amorosos, pero cuando consiguen lo que quieren ya no se la juegan, tratan a sus pareja como cualquier cosa, como un simple y vano objeto sexual y recurren a otras personas cuando ellas no satisfacen sus placeres carnales. ¿Creen que soy imbecil? , quizás tengo la cara, pero por algo existen los moteles y las desafortunadas personas que cumplen el trabajo de ser prostitutas, pues ellas satisfacen a los hombres lo que no le es otorga su pareja.

Ahora, ustedes creerán que soy una persona pesimista y que nada encuentra bueno, pues se equivocan. Hay muchas cosas que me agrada y satisface hacer en esta vida. Una de ellas es marcar territorio, no sé si me entienden, pero me refiero al ser dueño de algo. Lo otro es estar con mis amigos y comunicarme con ellos. Pero indiscutiblemente lo que más me gusta es salir de noche y yo sé que en el fondo le molesta a mi familia eso; llámese el llegar tarde y que a veces me tengan que abrir la puerta, o que vomite en la casa por haber consumido algo que no debía. Pero definitivamente de lo que estoy completamente seguro es que no hay mayor placer que el dormir, yo tengo poca capacidad de sueño, de hecho, parece que ronco, eso al menos me han comentado. Una de las cosas que más me gusta es la carne, de todo tipo.

Como les dije anteriormente, me gusta mucho comunicarme y salir con mis amigos, y hemos tenido varias peleas. Yo a veces me pongo violento, pero son actitudes tontas, lo reconozco, y el asumirlo ya siento que es un paso superado, pero créanme que no es lindo que un amigo esté manteniendo una relación cercana con alguien que aprecias y te atrae. Si, soy celoso, y no creo que eso sea del todo malo. Algunos dicen que eso es de inseguridad o de creerse con el derecho de tener posesión de alguien, puede que sea así, pero sigo afirmando la teoría de que ser celoso no es del todo malo. Me gusta mucho el olor del pasto recién regado y sentir el aire fresco de la mañana en mi rostro. ¿Han visto un arco iris con detención?, créanme que es una cosa demasiado hermosa. Un arco iris puede representar muchas cosas, ya sea como el mismo prisma, pero para mí es mucho más que el efecto de la luz al cambio de clima, sino que es una manera de armonía y unión, de relajo, descanso, tranquilidad, una especie de romanticismo demasiado hermoso; pero no ese romanticismo medieval ni épico de la edad media, sino que ese que puede llegar a ser orgásmico, que suspiras al ver uno de ellos y sentir que la vida continua, que después de un momento opaco y frío en alguna ocasión llegará el día que eso se convierta en un espectáculo de colores, vida y oportunidad. Es muy linda esta vida, creo que ya se los dije.

Ocasiones como estas no se dan todo los días. Debo reconocer también que soy algo tímido en algunos aspectos, por ejemplo con las personas de diferente sexualidad a la mía, aunque aún no la defino del todo. Quizás por cada frase que estén leyendo se estén decepcionando de mí, pero créanme que soy de confianza y me gusta gusta mucho verlos sonreír. Muevo la colita y tengo un collar naranjo. Como se habrán dado cuenta, este texto contiene cuatro estrofas, cada una de ellas empieza con una vocal o consonante en mayúscula, si leen las cuatro letras hacia abajo encontraran como me llamo. ¿Chistoso no?. Tengo un dueño. Si, suena muy raro, pero ella es la persona que me fue a buscar cuando nací. Se llama David y está medio loco porque se pasa horas en el baño hablando solo con el espejo y está tratando de pensar como perro para escribir lo que siento y ocurre en mi cabecita.


Ricardo Iturrieta
[2005]

LIBERTAD ENCARCELADA

Es verdad, todos somos adictos a algo, todos hemos hecho estupideces por algún objetivo e incluso somos capaces de hacer las cosas más inesperadas por obtener nuestro vicio. El caso de Elías es morbosamente distinto. Nadie se lo esperaba, pero lamentablemente le tocó a él; para algunas personas hubiera sido una fortuna lo que le pasó a él, de hecho, más de alguno de sus compañeros lo hubieran hecho encantado y sin pensarlo dos veces. Ocurrió en la época de la escuela, cuando iba en tercero medio. ¿Cómo se puede olvidar el colegio?. Para algunas personas es una tortura moralizada dentro de una institución que obliga y castiga sin compasión a personas que sólo quieren un poco de libertad, para otros simplemente es un espacio que nos hace responsables y más independientes para tomar decisiones, para otros un hueveo donde se va a conversar de fútbol o la última mina que se tiraron en el caso de los hombres y en el caso de las mujeres de piercings, compras y lo humillante y detestable que es andar con el periodo menstrual, para otros es una cárcel dictatorial que humilla y hace sentir miserable para quien no cree todo lo que dice el profesor; para Elías era algo mucho peor que eso. Siempre se sentaba solo en la banca del patio, con sus audífonos, sus cassettes de bandas Punks y su fruncido ceño. Eso era su mundo: el encierro, la música, sus prejuicios a quienes lo pasaban bien jugando al pillarse o comprándose algo para comer o tomar en el quiosco de la tía Maura.

-¡Tía!, ¿Me fía un Alfi?
-No hueí, me debí como luca.
-Se las pago po' tía, es que no tomé desayuno po' tía.
-Ya toma oh.

Un niño de sexto básico iba contento con su Alfi, su sonrisa y emoción aumentaban cada vez más se aproximaba a saborear su desayuno, hasta que una anónima persona más grande y maciza que él lo empuja sin querer a causa de sus violentos juegos. El Alfajor se escapa de las manos del niño y pisoteado por decenas de personas que corren de un lado a otro.

-Puta disculpa hueón.

No había perdón para lo que acaba de pasar, era su desayuno, y ahora se encontraba lleno de tierra, pero el niño no se quedó de brazos cruzados y se dirigió hacia su alfajor y sin importarle la cantidad de tierra, se comió uno de un feroz y menesteroso mordisco. El otro alfajor se encontraba repleto de escupos que se encontraban fermentando y burbujeando alrededor de él. Al niño tampoco le importó. Fue primera vez que Elías se reía tanto. Su humor, más que distinto o inadaptado, era morboso; cosas que para algunas personas eran una tragedia, para él era un festin de carcajadas sin parar. En el funeral de una hermana de su madrastra tuvo un ataque de risa mientras la mayoría lloraban en silencio, la razón: una mancha de semen en el pantalón de una muchachita menuda que acompañaba a su padre. Una vez tuvieron que hecharlo de la misa de domingo porque el sermón del cura fue interrumpido por su carcajada, la razón: un pedazo de calzón amarillo manchado con excremento que se desprendía de una señora adulta. Incluso su risa llegaba a ser molesta, porque siempre se destacaba debido que era el único que se reía de cosas que nadie entendía o que no tenía gracia para la mayoría.

-¿Te conté que mi vieja le está poniendo el gorro a mi viejo hueóna?
-¿En serio?, ¿y cómo te diste cuenta?
-Porque ahora mi viejo llega borracho y con olor a perfume, y mi vieja nunca se ha hechado esa hueá.

La descarada e intrometida risa de Elías fue tan fuerte y molesta que tuvieron que echarlo de clases. A él no le importó, tenía sus audífonos y su disco de La Polla Records. Play. Empieza el show. Las clases de química eran sus favoritas, no por la materia, sino porque al profesor le permitía estar con audífonos en clases, pero a veces prefería escuchar lo que hablaban sus compañeras de la derecha, la mayoría de las veces eran tonteras superficiales como el no saber ponerse un tampax o la escasez de su crema sabor frutilla. Respecto a sus profesores, en general trataba de no hablar con ellos o simplemente no involucrarse en peleas; si no entendía algo, se lo preguntaba a sus compañeras. Pero le encantaba discutir con su profesora comunista de historia.

-Ahora vamos a pasar el descubrimiento de América.
-¿Descubrimiento o conquista?
-¡Ay Elías!, es lo mismo.
-¿Que los españoles en caballo y armas den muerte a personas que ya habitaban las tierras es descubrimiento?

Definitivamente una de las clases que le entretenía pero a la vez le cargaba era educación física. No soportaba el tener que jugar balón cesto con sus compañeros (que de compartir no había casi nada), y no le encontraba el sentido el tener que trotar a todo sol en la cancha sin techo si lo que quería estudiar era Agronomía o algo relacionado con la biología. Pero siempre trotaba con algún cassette Ska. La profesora se trataba de una mujer aproximadamente de unos 35 años y con muy buen cuerpo, de hecho, a la mayoría de sus compañeros de curso le atraía esa profesora.

-Puta que es rica la profe hueón, ¿le cachaste las tetas hueón?
-Si hueón, las tiene paradita' hueón, la cagó.
-¿Y el potito hueón?, puta que rico hueón.

A Elías realmente no le importaba fijarse mucho en eso, a decir verdad, le llamaba la atención, pero no era su prioridad, prefería la música. En una ocasión la profesora le quita el pérsonal stereo, todos se reían.

-Pero profe, igual hago los ejercicios.
-En el colegio no se permite escuchar música durante clases.
-Exacto, pero es en el caso de poner atención en clases; esta clase es ejercitar nuestro cuerpo, y perfectamente lo puedo hacer con música.
-Pásamelo
-Pero prof...
-¡Pásamelo!, me lo pides personalmente después de clases.

El rostro de Elías estaba completamente rojo, y no por el calor, sino de rabia; nunca le habían quitado el pérsonal. Era insoportable estar sin música, sin ese rápido ritmo, sin esas guitarras sarcásticas, tener que soportar los gritos y niebla de voces de sus compañeros, era una verdadera tortura. Cuando se dio finalizada la clase se dirige hasta donde su profesora.

-Profe, ¿Me puede entregar el pérsonal ahora?
-Después de almuerzo.
-Pero profe, yo no puedo estar sin música.
-No me importa, después hablamos.

Nunca se había sentido tan vacío, ni siquiera de la vez cuando su novia lo reemplazó por otra persona que era mayor que él. Su rabia se basaba en ideas sádicas; se imaginaba a la profesora desnuda trotando en vidrio molido, llena de sangre y barro. No podía evitar pensar en muerte, en homicidios, en imaginar a sus compañeros violándose a sus compañeras mientras son bombardeados de balas, todo era destrucción, matanza, sangre y gritos. No pudo almorzar tranquilo.

-¿Cómo va la vida sin música hueón?
-Cállate tonto culiao si no querí que te saque la chucha.
-Calmao loco, no te pongai brígido conmigo hermano. ¿Le hay cachao el culo a la profe hueón?
-Si.
-Dime que no te gustaría apretárselo.
-Ni ahí con la hueá, yo quiero mi personal.
-¿Y las tetas hueón?. Puta hueón, el otro día me ayudó a hacer flexiones se las veía y eran demasiado grandes hueón, puta que rico hueón.
-...

No podía creer lo que estaba pasando, el tener que soportar comentarios sexópatas era demasiado. Al terminar su almuerzo se dirige donde la profesora que se encontraba sola, sentada fumando un cigarro.

-Profe, ¿ahora si?
-Elías, te propongo algo. ¿Tienes novia?
-No.
-¿Te gustaría ir a mi casa hoy en la noche?
-¿Para qué?
-Te paso tu pérsonal a cambio de una noche de pasión.
-... La voy a denunciar.
-No te creerían. Elige: Tu vida con música después de haber tenido sexo conmigo o acostumbrarte a tu casta y patética vida en silencio.
-Profe, yo no puedo hacer eso, pídaselo a otro, yo no me quiero involucrar en esto.
-Tus compañeros son pendejos precoces, que se les erecta con un simple culo, yo me he fijado que tú ni siquiera me miras, debes tener harto aguante. Elige.

¿Qué era todo esto?, ¿porqué a él y no a sus precoces compañeros que pensaban con el pene?. Estubo a punto de contarle a uno de sus compañeros para saber qué hacer; no, era incapaz de hacer eso, la otra opción era hablar con alguna de sus compañeras, pero no lo entenderían. Necesitaba unas palabras de apoyo, una opinión, un consejo; aunque tenía claro que consejo que realmente sirve no debería decirse. Estaba perdido, no le quedaba otra. Al finalizar la excesiva clase de matemáticas de 3 bloques se dirige al portón de su colegio, ahí lo esperaba su profesora que con una sonrisa y su cigarro a medio acabar lo estaba esperando. ¡¿Porqué a mí?!, era lo único que se preguntaba por dentro.

-Al fin te decidiste, buena elección, te voy a mostrar que no soy tan terrible como crees.

Se sube al blanco auto Mazda de su profesora y durante todo el camino guardó silencio, la sintonía de la radio era la 98.5, una real tortura para Elías; Bosé, Sanz, Arjona y una decena de intérpretes de baladas románticas eran un laxante musical para él, no lo soportaba. "¡Pedófila de mierda!" era la nueva frase que se le venía a la cabeza.

-¿Sabes manejar? - le preguntó ansiosa su profe a Elías.
-No profe.
-Dime Mónica querido.
-No Mónica, no sé manejar, ¿porqué?
-Ay que eres ingenuo.

La pálida frente de Elías empezó a sofocarse, entendió el mensaje, no podía creer en lo que estaba metido. Para cualquier hombre que cursara tercero medio, en el caso de él estaría emocionado y con una erección permanente e insatisfecha hace horas, pero el caso de Elías es sumamente distinto, realmente no le interesaba del todo el tema del sexo; todo se debe a un trauma que tuvo de niño. El auto se estaciona. Ella se baja. Los nervios y ganas de escapar aumentan en Elías. Al pasar a la casa se encuentra con una elegante y perfumado recinto acogedor. Las paredes color burdeo mezclaban armoniosamente con las cortinas blancas y sillones violetas.

-¿Y Ud. no es casada?
-Menos bla-bla y más acción, pasa a mi pieza, es la de la izquierda en el segundo piso.

Elías se sentía realmente inadaptado en ese lugar. Cada escalón que avanzaba era una aproximación a su futuro trauma sexual; él aún es casto y siempre la quiso perder y compartirla con alguien que también lo sea, pero estaba atrapado, adiós a su sueño. Ingresa a la habitación y se sienta en la cama de dos plazas en espera. A cabo de unos minutos sube Mónica con 2 vasos con Whisky y hielo disfrazada de colegiala. Elías no podía creer lo que estaba viendo.

-Supongo que tomas.
-Si...pero porqué se disfrazó de colegiala?
-Dejemos eso para después, ahora tómate tu trago y bájate los pantalones.

Elías hizo caso a su petición, de nada servía resistirse si estaba atrapado. "Todo por la música" se dijo él con una inerte sonrisa mientras su profesora se le montaba encima. Y se meneaba sensualmente, Elías se sentía violado, a decir verdad, era una violación. Los efectos del Whisky empezaron a surgir efecto y pensó que entre más rápido terminaba con esto, más pronto se iría de aquella situación. Mientras Mónica cerraba los ojos y seguía moviéndose encima de Elías, él jugaba con su cintura. Desabrochó la camisa de colegiala y pudo visualizar sus pechugas - que como decía uno de sus compañeros, realmente eran exuberantes. Mónica repetía la palabra "¡No te arranques!", cada vez más fuerte y con infinidades de gemidos y suspiros atragantados. Llegó un momento en que Mónica dejó de moverse y se puso de pie encima de la cama, mirándolo fijamente.

-Ahora párate y penétrame en la muralla.
-¡¿Qué?!
-Lo que escuchaste, y grítame: "¡Gime pendeja!"

No entendía nada, la surrealista escena era absurda. Cuando bajó la falda de colegiala de su profesora se dio cuenta que estaba sin calzones y empezó con la petición.

-¡Grítame lo que te dije!
-Gime... Pendeja
-¡Más fuerte!
-Gime... ¡Pendeja!
-¡Más fuerte!
-¡GIME PENDEJA!
-¡Más fuerte!
-¡GIME PENDEJA!...¡GIME PENDEJA!...¡GIME PENDEJA!... ¡GIME...PENDEJA!...¡GIME...PEN...DEJA!...¡Gi.....mependeja!

No lo podía creer. Perdió su castidad con su profesora de educación física. Cosas como esas sólo las cree quien lo vive, ya que en un pedazo de papel o en una pantalla no se creen y pasan a ser parte de la ficción, pero Elías realmente no quería creer lo que pasaba.

-Buen trabajo. Acá tienes tu pérsonal.
-Gracias, pero antes dígame. ¿Porqué yo?
-Ya te lo dije, era el único que no me prestaba atención.
-¿Y el disfraz de colegiala?
-Fui violada por mi padre cuando iba en tercero medio.

Elías no quería saber nada más. Su cuerpo tiritaba. Al menos tenía su pérsonal. Se pone sus audífonos. Play. Comienza el show, silencio a la realidad. Se sube a la micro y su mirada estaba perdida, hipnotizado ante la escena que no puede creer, de lo que tuvo que hacer para recuperar su pérsonal, ahora nada tenía sentido, ya no le excitaría más una mujer, ya no podría mirar a las mujeres como sobrias reservadas, sino como fáciles ebrias. Nada tenía sentido. Lo había violado. Al llegar a su casa no quiso tomar once inventando que ya lo había hecho en la casa de un compañero y que no tenía hambre. Se introduce en su cama y tras dar vueltas y cambiarse de posición para dormir más de veinte veces, al fin logra dormirse.

7:30am. La luz de su pieza se prende, es hora de un nuevo día en la escuela. Quiso creer que todo fue un sueño, pero una fuerte y dolorosa picazón en sus genitales y en su pene lo hace dirigirse al baño. Se mira al espejo y tenía unas raras manchas café en su glande, no entendía nada, pero la picazón era terrible. Al llegar al colegio se acerca uno de sus compañeros.

-Ayer te vi en el auto de la profe de gimnasia. ¿Qué onda, te la cogiste?
-No hablí hueás tonto hueón.
-Cuenta po' hueón.
-Me quería mostrar su colección de discos.
-Sale hueón, no te compro, si en algo raro andai metido.
-Elige: Te dejai de huevear o te saco la chucha ahueónao culiao.

La picazón empezó de nuevo, era insoportable. Clase de Filosofía, ensayo de Piaget, cuestionario. La picazón le impidió completar la guía. Cuando la campana suena se dispone de apretar Play a su pérsonal. Suena London Calling de The Clash. Se sienta en una banca y logra divisar a su profesora que le guiñe un ojo. Su visión era completamente distinta. Dicen que la primera vez es la mejor, para él no fue así, se imaginaba a todas las mujeres desnudas para luego tener una sensación de asco. La picazón era insoportable, sólo faltaban 2 bloques de clases, nada terrible. Clase de Biología, la preferida de Elías, pero esta vez no pudo poner atención. Todo era una niebla de voces que se rompía con la frase "Gime pendeja". Una palabra que adjudicó la profesora a la clase fue lo que hizo que Elías pusiera atención y se saliera a flote de su mar de lamentos y arrepentimiento; se trataba de la palabra "condón". Fue como una flecha de metal oxidado directo a su pecho: no había usado condón.

-Profe, ¿cuáles son los riesgos de no usar condón?

La pregunta hizo que gran parte del curso - en su mayoría hombres - se largara a reír, la pregunta era obvia y ya era materia pasada. Pero su pregunta fue respuesta. Su sien empezó a latir cada vez más rápido, era como si bombeara ácido dentro de su cuerpo, lo que hacía que su sangre se pusiera cada vez más tibia y espesa, olvidándose de la desagradable picazón por un momento. Al sonar el timbre dando señal de que los 2 bloques se han terminado. Elías es el último en abandonar la sala y se dirige donde su profesora.

-Disculpe profe, va a sonar raro, pero estoy algo preocupado.
-Es respecto a que tuviste una relación sexual sin preservativo, ¿cierto?
-... Si, y no sé que hacer. Hoy desperté con una picazón insoportable.
-Mmm. Aguarda, ¿fue con tu novia?
-Eeeh, sí. ¿Porqué?
-¿Hace cuanto mantienen relaciones sexuales permanentes?

Elías captó hacia qué tema iba su profesora, prefirió quedarse en silencio y darle las gracias. Tomó la decisión de dirigirse al médico para que lo analicen. En el viaje iba reordenando sus preocupaciones, con la intención de resolverlas o aproximarse a situaciones desagradables para que no lo tomen por sorpresa. ¿La habrá dejado embarazada?, no, y si así lo fuera, lo más seguro es que recurriría al aborto o quizás está con pastillas. No podía ordenar su cabeza, la frase que tuvo por obligación gritársela a una profesora que era símbolo sexual atractivo por la mayoría de sus compañeros lo desesperaba. Vicuña Mackena. Paradero 14. Banmédica. Bono. Larga espera. Da vuelta el cassette de The Clash. Llega el turno para examinarse. Luego de 1/2 hora de exámenes Elías se retira de aquél recinto, tiene que volver en una semana más. Fin de semana. Carrete donde el Lucho. Vino, cerveza y piscola. Elías fue por el vino, fue ahí donde pudo desahogarse con su mejor amigo Cristóbal.

-¿La dura hueón?. ¿Y cómo tenía el culo?
-Puta hueón, te estoy hablando una hueá súper seria y me preguntai por su culo. No sé hueón, si estoy pa' la cagá hueón, si fue sin condón.
-Puta que soy hueón.
-Pero si me violó.
-¡Jajajajaja!, Puta el hueón. "Me violó", si es tu profe hueón, la raja que hayai cogido con una persona mayor, lo que es yo... Puras pendejas calientes hueón. Cuenta po, ¿Cómo tenía el culo po?
-Ustedes piensan en puro esa hueá. Váyanse a la mierda.

Elías se sirvió 2 vasos de piscola y se largó de aquél recinto. Toda la putrefacción humana consistente en mentiras libidinosas se reunía en aquél recinto. Ya nada tenía gracia, nada tenía sentido. ¿Porqué mierda se pintan si después andan alegando que juegan con ellas?, ¿Para qué intentan esconder su líbido si después terminan follando con quién se les cruce por culpa del alcohol?. Conservadoras que defienden los derechos de la mujer siendo que lo único que sienten es una soledad tremenda por su maldito miedo a meterse con alguien que las utilice como maquina sexual. Elías odiaba a las mujeres, las despreciaba, les daba repugnancia y asco; en ellas veía a su profesora pidiéndole que gritara esa frase. Borracho se dirigía a su casa cuando un grupo de féminas adolescentes le silvan. Elías, se da vuelta y se dirige hacia ellas. El grupo se queda parado, riéndose de su desequilibrada forma de caminar.

-¿Qué hueá le' pasa a las pendeja'?
-Tai rico hueón.
-Lo único que quieren ustede' es quedar embarazadas ante' de completar su' estudio'. ¡Me dan asco!
-¿Erí gay hueón?
-Prefiero ser esa hueá que meterme con pendeja' sexómana' como ustede'. No sé qué saco con hablar con ustede' si valen callampa.
-Tení un trauma hueón, te apuesto que durai menos que un candy.

Las risas fue lo único que no le importó. ¿Porqué sentía tanta repugnancia hacia las mujeres?. No se lo podía explicar. Llega a la casa y se duerme con su ropa puesta.

-¿Qué le pasa al Elías?
-No sé, está como raro.

Uno de sus compañeros se acerca a Elías.

-¿Qué onda hueón?, estay pálido.
-Ah.
-¿Qué te pasó?
-Nada.
-Puta el hueón sociable, qué onda po' ¿Problemas con tu familia?, ¿Plata?, ¿Sexo?, ¿Terminaste con tu mina?..¿Sufrí de copr...
-¡Puta no me pasa nada hueón!. ¿Qué hueá?, ¿No tení vida personal hueón?

Día Jueves. Educación física. Nuevamente la clase con la persona que en cierto sentido lo violó. Guarda su pérsonal. Mónica se percata de esto.

-¿No quieres que te quite el pérsonal para que lo recuperes en mi casa?
-No.
-Como quieras.

Al empezar la clase, Elías cerraba los ojos y pensaba en otra cosa, pero no podía sacarse de su cabeza la maldita frase. Mónica se acerca hacia él que se encontraba haciendo flexiones y se apoya encima de él, indicándole cómo debía hacerse. Atrás de ella sus compañeros se encontraban mirándole su trasero. Elías dirige su mirada hacia abajo de la polera de su profe y logra ver que andaba sin sostenes. De nuevo la frase. Al terminar la clase se escapa del colegio saltándose la reja que impedía el paso. Se dirige al médico.

-Quiero hablar con usted
-¿Me gritaras de nuevo lo que te pedí?
-Tengo sida.
-¿En serio?. ¿Y que creías, si no usaste condón?
-Me ha arruinado la vida.
-Bienvenido a mi mundo mijito.
-¡¿Porqué?!. ¡¿Porqué yo?!
-Porque me apestan los hombres. Porque me dan asco y les pago con lo que hacen conmigo: Mirarme e imaginarme desnuda y pensar con su maldito pene.
-¡¿Pero porqué yo?!, ¡Yo no hago eso!
-Esos dicen todos lindo. A mí no me engañas.
-Usted es una perra de mierda.

Elías saca unas tijeras y sin esperar la reacción de su profesora se las entierra directamente en su vagina. Gritos de dolor, de piedad.

-¡¿Le gusta?!. ¡¿Le gusta así?!

En la mesa de su escritorio toma una corchetera y empieza a aplicar presión sobre su rostro, adjudica alrededor de 7 corchetes enterrados en su cara, 2 en su oreja izquierda, y desesperadamente corchetea sus pechugas, sin importarle sus gritos de desesperación. Siente sombras en la ventana. Alguien ha escuchado los gritos. Muchas personas están fueras de la oficina de la profesora de gimnasia escuchando la sádica escena. Elías no se da por satisfecho de ver a la persona culpable de su trauma tendida en el suelo, tiritando llena de sangre.

-¡¿No te gusta andar violando?!. Hagamos lo mismo pero más temprano, ahora yo mando maldita perra.

Elías baja violentamente los pantalones de Mónica y empieza a introducir la tijera en su vagina. Acto seguido le sube la polera y después de soportar los delirantes y desesperados gritos, le logra cortar un pezón. Dando fin a su acto sádico vengativo empieza a patear a su víctima.

-¡Toma perra asquerosa!. ¡Me das asco!. ¡Gime Perra!. ¡¿Te gusta así?!

La puerta cerrada con llave es golpeada violentamente, una gran masa de gente está en espera. Elías asume toda responsabilidad de ir a la cárcel. Mira a su izquierda y se encuentra con Mónica tirada, gimiendo de dolor. Es un cuadro hermoso para Elías. Nunca había experimentado el homicidio, siempre lo tuvo en su mente, imaginándose a sus compañeros muertos, pero siempre eran teorías. Ahora entiende que la experiencia es mucho mejor que la estructuración teórica de una situación, el responder con muerte a quienes matan tu infancia o tus sueños no debe ser considerado algo pecaminoso. Nada justifica la muerte, pero a veces es necesario. La mentalidad de Elías aceleraba cada vez más rápido. Una especie de trailer mental se hace dueño de su cabeza. Empezamos. Sirena. Megáfono. Amenaza. Puerta cerrada. Megáfono. Se abre la puerta. Insultos. Impresión. Golpes. Patrulla. Cárcel.

Hoy Elías se encuentra en prisión. Pero no está mal. Hoy es libre. Se le permite estar con pérsonal.

Ricardo Iturrieta
[2005]

ORGASMO MENTAL

El inodoro estaba manchado con excremento, se lograba denotar pedazos de comida incrustada, de él salía un tibio y atractivo humo, era un verdadero manjar para este señor. Lo toma con su mano y lo mira atentamente, se lo acerca a su nariz más de una vez para comprobar su elaborada textura. Finalmente se lo acerca a la boca y lo saborea. Muchas personas podrían apostar su vida que cosas como esta no existen o que simplemente están en la imaginación desordenada de un morboso con ambición vouyerista, pero no es así, la coprofilia existe y se esconde en los lugares más androgenados o aparentemente normales. En este caso se encuentra en este señor que se disfraza de mujer para ingresar al baño sector damas de distintos centros comerciales - más conocido como el extranjerismo "Mall". Adoraba seguir a jovencitas que consumían comida chatarra que llamaban su atención, para luego ingresar al mismo baño, esperar que defecara, para así asombrarse y excitarse con el maravilloso desecho envuelto en distintas capas de feca. Era un placer mirarlos, olerlos, tocarlos, y por supuesto, saborearlos. Tibia textura pegajosa y seca con distinto sabor y color que el anterior. Sus preferidos eran los auto-destructivos como llamaba él; se trataba de esos pequeños trocitos de excremento que a veces salen con un toque mágico de sangre, adoraba así también ese espeso y exuberantes excremento líquido suave y resbaloso que algunos llaman "diarrea" pero que él los llamaba un pan de dios. Habían veces que lamentablemente las fecas eran arrojadas por la alcantarilla del inodoro, pues así se esconde la vergüenza de arrojar su proceso intestinal. "El excremento de cada individuo debe ser considerado una verdadera muestra de existencia", esa era la frase que siempre se repetía cuando se encontraba con un baño sin su apreciado alimento. Cuando finalmente había terminado con su exquisito festín alimenticio se introducía su placa y se lavaba las manos. Su rostro cada vez denotaba una agradecida muestra de estar satisfecho cuando sentía los peculiares y explícitos trozos de feca en su garganta, parecido a ese amargo ardor que le dejaba la cocaína en tiempos de inconsciente adolescencia escondida; ahora él es libre, puede hacer lo que se le antoja con suma responsabilidad sin hacerle daño a nadie. ¿Qué daño puede tener el comer y apreciar lo que otros encuentran patético y repugnante?. Su adoración al excremento se debe a una escena que tuvo de niño.

-Mami, un amigo me hizo probar un mojón suyo, y tiene sabor a pana.
-¿Qué?... ¿Cómo se te ocurre decir eso delante de la mesa?
-Es que era rico.
-No lo vuelvas a hacer más, ¿me oíste?, te hace daño ingerir infecciones en tu cuerpo.

Como es de suponer, lo volvió a hacer, pero con su propio excremento. Poco a poco fue aumentando en cantidad, y comía de una manera muy rápida para ir a defecar lo más pronto posible, era su entretención, su didáctico aprendizaje de sí mismo. Le encantaba comer arroz con choclo, para luego, al día después encantarse con la maravilla de feca con trozos de choclo incrustado y arroz molido que lograba crear. Se sentía todo un artista dando distintas formas a sus excrementos, teniendo el control de la velocidad y la presión de sus desechos. El arte de defecar no es una cosa fácil, es más, hay que tener mucha paciencia y pasión, y de esto a él le sobraba. Pero volvamos a la actualidad, al presente. Mientras se mira al espejo descubre que tiene un poco de excremento en sus labios, en cosa de segundos lo retira con su lengua, como si fuera una simple mancha de helado, pero no, esto era mucho más excitante y delicioso. Su rutina consistía en comer fecas de anos femeninos, especialmente de gente joven en el rango 15-25 años. Es difícil escribir de este tipo, me cuesta usar un lenguaje adecuado o sintetizar la adicción de este señor. ¿Cuántos sinónimos se le pueden adjudicar a la adicción de este señor?, empecemos: Caca, diarrea, mojón, carbón café, cagá, feca, excremento, hay demasiados. Debo suponer que la persona que esté leyendo esto en este momento debe tener asco por lo que estoy escribiendo, pero de seguro sigue leyendo porque su mente ambiciosa y voyeurista se lo dice, o quizás me equívoco y se está riendo, de seguro cree que esto es ficción, pero créame, no es así. Sigamos. Al satisfacer su adorado y exquisito menú coprofílico se dirige al segundo piso del centro comercial. Mira su reloj: 18:24pm. Buena hora para subir las escalas mecánicas y poner en acto su segunda adicción. Se trata de entrar a las tiendas de ropa interior femenina y aplicar pasta de dientes en el interior de ellas, con la intención de que aquella fémina que se lo pruebe obtenga una excitante pero molesta picazón. ¿El objetivo?: a él le excita ver a las mujeres rascarse su entrepierna a causa de su terrible picazón. Sólo un masoquista podría disfrutar de eso, es algo parecido a comer ají o pebre en exceso. De esto él lo tenía más que claro, disfrutaba mucho la sensación que le daba cuando arrojaba un excremento picante a causa del ají. Entra a una tienda que se exponen maniquís con sostenes y calzones, mostrando el estereotipo del "¿Quieres ser mujer?: aumenta tu busto con estos sexys sostenes". Al hacer ingreso saca a escondidas su pasta de dientes y empieza. Agarra unos sostenes blancos y le derrama paste de dientes, esparciéndolo. Repite este acto con unos nueve sostenes más. Es el turno de los calzones, con estos lo hace con alrededor de quince. Al salir de la tienda se sienta en una banca. Hay que esperar. En su espera recordó una conversación que tuvo con su padre hace mucho años atrás.

-Papi, me gusta una compañera de curso y no me atrevo decírselo.
-No me hueí. Mira, las mujeres no son de confiar, ¿Cómo puedes confiar en alguien que sangra tres o cuatro veces al mes y no muere?
-No entiendo. ¿Porqué sangran?
-Cuando crezcas lo vas a entender. Pero créeme hijo, las mujeres pueden hacer lo que quieran contigo cuando caes en su red. Te dominan, te controlan, te reemplazan por el trabajo. Veme tú a mí: sentado con una cerveza, con la televisión prendida y hablando con mi hijo de mujeres.

Fue una especie de Flash-back mental. Cuando entra una persona a la tienda y mira uno de los sostenes con pasta de dientes esparcida, la excitación empezó a surgir, momentos de alegría mezclados con espectada emoción empezaron a surgir dentro de este señor. La persona entra a probarse el sostén, se trataba de una joven gordita, con ajustados pantalones y una polera burdeo. Cuando se coloca el sostén, una fuerte picazón y ardor empezó a sentir en sus pezones, no entendía de que se trataba, pero la incomoda sensación le molestaba. Salió indignada y apurada del probador y salió de la tienda, rascándose disimuladamente haciendo parecer que tenía calor o que se le había perdido algo, pero lo que de verdad sentía era una terrible y molesta picazón, que sólo sabía ella y el señor que se encontraba sentado al frente de ella, riéndose dentro de sí. Una joven de mediana estatura ingresa, pero ella va al sector de los calzones. Siempre le dio vergüenza del tamaño de sus pechugas, debido a que eran muy diminutas, y no necesitaba usar sostenes, pues en realidad nunca tuvo nada que sostener. Entra al probador con tres calzones, la sensación que empezó a sentir cuando se probó el primero fue excitante, a diferencia de la otra persona, para ella era agradable. Empezó a frotar su vagina con la silla que estaba dentro del recinto con espejo y cortina. Era una especie de masturbación, se frotaba fuertemente con la silla, la picazón era terrible. Después un largo rato de frote con aquél objeto de madera y fierro, sintió una especie de orgasmo en su cuerpo, era indescriptible lo que sintió, pero dejó la silla toda manchada de un líquido transparente y pegajoso. Tuvo una experiencia bizarra y vergonzosa diría ella. pero la verdad era que perdió su virginidad con una silla. Salió con una mirada distinta del local, no tenía necesidad de rascarse, la silla jugó ese rol. Una desgraciada suerte para el señor. Cuando mira a su derecha y denota que una menudita joven hace entrada a la tienda, su excitación aumentó. "Mijita rica" se decía a sí mismo. Toma un calzón y se dirige al mismo probador donde estaba la silla manchada. El olor a la reciente transpiración excitada de la anterior joven se lograba notar, no era desagradable, pero a la joven le incomodó ver la silla manchada con esa especie de líquido vaginal. "Qué es esto?" se dijo a sí misma, y descubrió de que se trataba cuando saboreó un poco del líquido. La situación la encontró rarísima. Se saca su calzón que estaba manchado con algo de sangre que había proporcionado su toalla higiénica. Al probarse la ropa interior con pasta de dientes sintió una sensación como si le estuvieran echando pebre a su vagina, la sensación era horrible pero excitante, desesperada salió de la tienda. Cuando el viejo logra ver que se estaba rascando la entrepierna, su sonrisa aumentó, sus ojos tenían más brillo y su arrugada frente parecía estar más estirada. La joven se sienta y se empieza a rascar descaradamente, no le importaba que la mayoría de las personas la mirarán, aparte que su atractivo físico llamaba la atención.

-Señorita, ¿Le ayudo?
-Cállese viejo culiao.
-¿Le doy una manito mijita? - en tono irónico se larga a reír.
-Ven a metérmela po' viejo culiao.

Las apariencias engañan. Uno cree que se puede ser elegante y refinado vistiendo ropa de alto costo, pero no es así en algunos casos. Es otro día normal para este anormal señor con gustos raros. En realidad todos tenemos gustos raros, ya sea reírse con los chistes de los programas del domingo o ir con pañuelos al cine, a este señor le excitaba ver a las jóvenes rascarse la entrepierna y comer su excremento. La feca de cada uno debería considerarse más valiosa que nuestras ideologías, pues el inodoro mental repleto de mierda, más que deshacerla hay que consumirla, esa era su filosofía o su manera de vivir, simple, gratis y bello. Mañana será ají en los calzones rojos.


Ricardo Iturrieta
[2005]