domingo, 20 de abril de 2008

LIBERTAD ENCARCELADA

Es verdad, todos somos adictos a algo, todos hemos hecho estupideces por algún objetivo e incluso somos capaces de hacer las cosas más inesperadas por obtener nuestro vicio. El caso de Elías es morbosamente distinto. Nadie se lo esperaba, pero lamentablemente le tocó a él; para algunas personas hubiera sido una fortuna lo que le pasó a él, de hecho, más de alguno de sus compañeros lo hubieran hecho encantado y sin pensarlo dos veces. Ocurrió en la época de la escuela, cuando iba en tercero medio. ¿Cómo se puede olvidar el colegio?. Para algunas personas es una tortura moralizada dentro de una institución que obliga y castiga sin compasión a personas que sólo quieren un poco de libertad, para otros simplemente es un espacio que nos hace responsables y más independientes para tomar decisiones, para otros un hueveo donde se va a conversar de fútbol o la última mina que se tiraron en el caso de los hombres y en el caso de las mujeres de piercings, compras y lo humillante y detestable que es andar con el periodo menstrual, para otros es una cárcel dictatorial que humilla y hace sentir miserable para quien no cree todo lo que dice el profesor; para Elías era algo mucho peor que eso. Siempre se sentaba solo en la banca del patio, con sus audífonos, sus cassettes de bandas Punks y su fruncido ceño. Eso era su mundo: el encierro, la música, sus prejuicios a quienes lo pasaban bien jugando al pillarse o comprándose algo para comer o tomar en el quiosco de la tía Maura.

-¡Tía!, ¿Me fía un Alfi?
-No hueí, me debí como luca.
-Se las pago po' tía, es que no tomé desayuno po' tía.
-Ya toma oh.

Un niño de sexto básico iba contento con su Alfi, su sonrisa y emoción aumentaban cada vez más se aproximaba a saborear su desayuno, hasta que una anónima persona más grande y maciza que él lo empuja sin querer a causa de sus violentos juegos. El Alfajor se escapa de las manos del niño y pisoteado por decenas de personas que corren de un lado a otro.

-Puta disculpa hueón.

No había perdón para lo que acaba de pasar, era su desayuno, y ahora se encontraba lleno de tierra, pero el niño no se quedó de brazos cruzados y se dirigió hacia su alfajor y sin importarle la cantidad de tierra, se comió uno de un feroz y menesteroso mordisco. El otro alfajor se encontraba repleto de escupos que se encontraban fermentando y burbujeando alrededor de él. Al niño tampoco le importó. Fue primera vez que Elías se reía tanto. Su humor, más que distinto o inadaptado, era morboso; cosas que para algunas personas eran una tragedia, para él era un festin de carcajadas sin parar. En el funeral de una hermana de su madrastra tuvo un ataque de risa mientras la mayoría lloraban en silencio, la razón: una mancha de semen en el pantalón de una muchachita menuda que acompañaba a su padre. Una vez tuvieron que hecharlo de la misa de domingo porque el sermón del cura fue interrumpido por su carcajada, la razón: un pedazo de calzón amarillo manchado con excremento que se desprendía de una señora adulta. Incluso su risa llegaba a ser molesta, porque siempre se destacaba debido que era el único que se reía de cosas que nadie entendía o que no tenía gracia para la mayoría.

-¿Te conté que mi vieja le está poniendo el gorro a mi viejo hueóna?
-¿En serio?, ¿y cómo te diste cuenta?
-Porque ahora mi viejo llega borracho y con olor a perfume, y mi vieja nunca se ha hechado esa hueá.

La descarada e intrometida risa de Elías fue tan fuerte y molesta que tuvieron que echarlo de clases. A él no le importó, tenía sus audífonos y su disco de La Polla Records. Play. Empieza el show. Las clases de química eran sus favoritas, no por la materia, sino porque al profesor le permitía estar con audífonos en clases, pero a veces prefería escuchar lo que hablaban sus compañeras de la derecha, la mayoría de las veces eran tonteras superficiales como el no saber ponerse un tampax o la escasez de su crema sabor frutilla. Respecto a sus profesores, en general trataba de no hablar con ellos o simplemente no involucrarse en peleas; si no entendía algo, se lo preguntaba a sus compañeras. Pero le encantaba discutir con su profesora comunista de historia.

-Ahora vamos a pasar el descubrimiento de América.
-¿Descubrimiento o conquista?
-¡Ay Elías!, es lo mismo.
-¿Que los españoles en caballo y armas den muerte a personas que ya habitaban las tierras es descubrimiento?

Definitivamente una de las clases que le entretenía pero a la vez le cargaba era educación física. No soportaba el tener que jugar balón cesto con sus compañeros (que de compartir no había casi nada), y no le encontraba el sentido el tener que trotar a todo sol en la cancha sin techo si lo que quería estudiar era Agronomía o algo relacionado con la biología. Pero siempre trotaba con algún cassette Ska. La profesora se trataba de una mujer aproximadamente de unos 35 años y con muy buen cuerpo, de hecho, a la mayoría de sus compañeros de curso le atraía esa profesora.

-Puta que es rica la profe hueón, ¿le cachaste las tetas hueón?
-Si hueón, las tiene paradita' hueón, la cagó.
-¿Y el potito hueón?, puta que rico hueón.

A Elías realmente no le importaba fijarse mucho en eso, a decir verdad, le llamaba la atención, pero no era su prioridad, prefería la música. En una ocasión la profesora le quita el pérsonal stereo, todos se reían.

-Pero profe, igual hago los ejercicios.
-En el colegio no se permite escuchar música durante clases.
-Exacto, pero es en el caso de poner atención en clases; esta clase es ejercitar nuestro cuerpo, y perfectamente lo puedo hacer con música.
-Pásamelo
-Pero prof...
-¡Pásamelo!, me lo pides personalmente después de clases.

El rostro de Elías estaba completamente rojo, y no por el calor, sino de rabia; nunca le habían quitado el pérsonal. Era insoportable estar sin música, sin ese rápido ritmo, sin esas guitarras sarcásticas, tener que soportar los gritos y niebla de voces de sus compañeros, era una verdadera tortura. Cuando se dio finalizada la clase se dirige hasta donde su profesora.

-Profe, ¿Me puede entregar el pérsonal ahora?
-Después de almuerzo.
-Pero profe, yo no puedo estar sin música.
-No me importa, después hablamos.

Nunca se había sentido tan vacío, ni siquiera de la vez cuando su novia lo reemplazó por otra persona que era mayor que él. Su rabia se basaba en ideas sádicas; se imaginaba a la profesora desnuda trotando en vidrio molido, llena de sangre y barro. No podía evitar pensar en muerte, en homicidios, en imaginar a sus compañeros violándose a sus compañeras mientras son bombardeados de balas, todo era destrucción, matanza, sangre y gritos. No pudo almorzar tranquilo.

-¿Cómo va la vida sin música hueón?
-Cállate tonto culiao si no querí que te saque la chucha.
-Calmao loco, no te pongai brígido conmigo hermano. ¿Le hay cachao el culo a la profe hueón?
-Si.
-Dime que no te gustaría apretárselo.
-Ni ahí con la hueá, yo quiero mi personal.
-¿Y las tetas hueón?. Puta hueón, el otro día me ayudó a hacer flexiones se las veía y eran demasiado grandes hueón, puta que rico hueón.
-...

No podía creer lo que estaba pasando, el tener que soportar comentarios sexópatas era demasiado. Al terminar su almuerzo se dirige donde la profesora que se encontraba sola, sentada fumando un cigarro.

-Profe, ¿ahora si?
-Elías, te propongo algo. ¿Tienes novia?
-No.
-¿Te gustaría ir a mi casa hoy en la noche?
-¿Para qué?
-Te paso tu pérsonal a cambio de una noche de pasión.
-... La voy a denunciar.
-No te creerían. Elige: Tu vida con música después de haber tenido sexo conmigo o acostumbrarte a tu casta y patética vida en silencio.
-Profe, yo no puedo hacer eso, pídaselo a otro, yo no me quiero involucrar en esto.
-Tus compañeros son pendejos precoces, que se les erecta con un simple culo, yo me he fijado que tú ni siquiera me miras, debes tener harto aguante. Elige.

¿Qué era todo esto?, ¿porqué a él y no a sus precoces compañeros que pensaban con el pene?. Estubo a punto de contarle a uno de sus compañeros para saber qué hacer; no, era incapaz de hacer eso, la otra opción era hablar con alguna de sus compañeras, pero no lo entenderían. Necesitaba unas palabras de apoyo, una opinión, un consejo; aunque tenía claro que consejo que realmente sirve no debería decirse. Estaba perdido, no le quedaba otra. Al finalizar la excesiva clase de matemáticas de 3 bloques se dirige al portón de su colegio, ahí lo esperaba su profesora que con una sonrisa y su cigarro a medio acabar lo estaba esperando. ¡¿Porqué a mí?!, era lo único que se preguntaba por dentro.

-Al fin te decidiste, buena elección, te voy a mostrar que no soy tan terrible como crees.

Se sube al blanco auto Mazda de su profesora y durante todo el camino guardó silencio, la sintonía de la radio era la 98.5, una real tortura para Elías; Bosé, Sanz, Arjona y una decena de intérpretes de baladas románticas eran un laxante musical para él, no lo soportaba. "¡Pedófila de mierda!" era la nueva frase que se le venía a la cabeza.

-¿Sabes manejar? - le preguntó ansiosa su profe a Elías.
-No profe.
-Dime Mónica querido.
-No Mónica, no sé manejar, ¿porqué?
-Ay que eres ingenuo.

La pálida frente de Elías empezó a sofocarse, entendió el mensaje, no podía creer en lo que estaba metido. Para cualquier hombre que cursara tercero medio, en el caso de él estaría emocionado y con una erección permanente e insatisfecha hace horas, pero el caso de Elías es sumamente distinto, realmente no le interesaba del todo el tema del sexo; todo se debe a un trauma que tuvo de niño. El auto se estaciona. Ella se baja. Los nervios y ganas de escapar aumentan en Elías. Al pasar a la casa se encuentra con una elegante y perfumado recinto acogedor. Las paredes color burdeo mezclaban armoniosamente con las cortinas blancas y sillones violetas.

-¿Y Ud. no es casada?
-Menos bla-bla y más acción, pasa a mi pieza, es la de la izquierda en el segundo piso.

Elías se sentía realmente inadaptado en ese lugar. Cada escalón que avanzaba era una aproximación a su futuro trauma sexual; él aún es casto y siempre la quiso perder y compartirla con alguien que también lo sea, pero estaba atrapado, adiós a su sueño. Ingresa a la habitación y se sienta en la cama de dos plazas en espera. A cabo de unos minutos sube Mónica con 2 vasos con Whisky y hielo disfrazada de colegiala. Elías no podía creer lo que estaba viendo.

-Supongo que tomas.
-Si...pero porqué se disfrazó de colegiala?
-Dejemos eso para después, ahora tómate tu trago y bájate los pantalones.

Elías hizo caso a su petición, de nada servía resistirse si estaba atrapado. "Todo por la música" se dijo él con una inerte sonrisa mientras su profesora se le montaba encima. Y se meneaba sensualmente, Elías se sentía violado, a decir verdad, era una violación. Los efectos del Whisky empezaron a surgir efecto y pensó que entre más rápido terminaba con esto, más pronto se iría de aquella situación. Mientras Mónica cerraba los ojos y seguía moviéndose encima de Elías, él jugaba con su cintura. Desabrochó la camisa de colegiala y pudo visualizar sus pechugas - que como decía uno de sus compañeros, realmente eran exuberantes. Mónica repetía la palabra "¡No te arranques!", cada vez más fuerte y con infinidades de gemidos y suspiros atragantados. Llegó un momento en que Mónica dejó de moverse y se puso de pie encima de la cama, mirándolo fijamente.

-Ahora párate y penétrame en la muralla.
-¡¿Qué?!
-Lo que escuchaste, y grítame: "¡Gime pendeja!"

No entendía nada, la surrealista escena era absurda. Cuando bajó la falda de colegiala de su profesora se dio cuenta que estaba sin calzones y empezó con la petición.

-¡Grítame lo que te dije!
-Gime... Pendeja
-¡Más fuerte!
-Gime... ¡Pendeja!
-¡Más fuerte!
-¡GIME PENDEJA!
-¡Más fuerte!
-¡GIME PENDEJA!...¡GIME PENDEJA!...¡GIME PENDEJA!... ¡GIME...PENDEJA!...¡GIME...PEN...DEJA!...¡Gi.....mependeja!

No lo podía creer. Perdió su castidad con su profesora de educación física. Cosas como esas sólo las cree quien lo vive, ya que en un pedazo de papel o en una pantalla no se creen y pasan a ser parte de la ficción, pero Elías realmente no quería creer lo que pasaba.

-Buen trabajo. Acá tienes tu pérsonal.
-Gracias, pero antes dígame. ¿Porqué yo?
-Ya te lo dije, era el único que no me prestaba atención.
-¿Y el disfraz de colegiala?
-Fui violada por mi padre cuando iba en tercero medio.

Elías no quería saber nada más. Su cuerpo tiritaba. Al menos tenía su pérsonal. Se pone sus audífonos. Play. Comienza el show, silencio a la realidad. Se sube a la micro y su mirada estaba perdida, hipnotizado ante la escena que no puede creer, de lo que tuvo que hacer para recuperar su pérsonal, ahora nada tenía sentido, ya no le excitaría más una mujer, ya no podría mirar a las mujeres como sobrias reservadas, sino como fáciles ebrias. Nada tenía sentido. Lo había violado. Al llegar a su casa no quiso tomar once inventando que ya lo había hecho en la casa de un compañero y que no tenía hambre. Se introduce en su cama y tras dar vueltas y cambiarse de posición para dormir más de veinte veces, al fin logra dormirse.

7:30am. La luz de su pieza se prende, es hora de un nuevo día en la escuela. Quiso creer que todo fue un sueño, pero una fuerte y dolorosa picazón en sus genitales y en su pene lo hace dirigirse al baño. Se mira al espejo y tenía unas raras manchas café en su glande, no entendía nada, pero la picazón era terrible. Al llegar al colegio se acerca uno de sus compañeros.

-Ayer te vi en el auto de la profe de gimnasia. ¿Qué onda, te la cogiste?
-No hablí hueás tonto hueón.
-Cuenta po' hueón.
-Me quería mostrar su colección de discos.
-Sale hueón, no te compro, si en algo raro andai metido.
-Elige: Te dejai de huevear o te saco la chucha ahueónao culiao.

La picazón empezó de nuevo, era insoportable. Clase de Filosofía, ensayo de Piaget, cuestionario. La picazón le impidió completar la guía. Cuando la campana suena se dispone de apretar Play a su pérsonal. Suena London Calling de The Clash. Se sienta en una banca y logra divisar a su profesora que le guiñe un ojo. Su visión era completamente distinta. Dicen que la primera vez es la mejor, para él no fue así, se imaginaba a todas las mujeres desnudas para luego tener una sensación de asco. La picazón era insoportable, sólo faltaban 2 bloques de clases, nada terrible. Clase de Biología, la preferida de Elías, pero esta vez no pudo poner atención. Todo era una niebla de voces que se rompía con la frase "Gime pendeja". Una palabra que adjudicó la profesora a la clase fue lo que hizo que Elías pusiera atención y se saliera a flote de su mar de lamentos y arrepentimiento; se trataba de la palabra "condón". Fue como una flecha de metal oxidado directo a su pecho: no había usado condón.

-Profe, ¿cuáles son los riesgos de no usar condón?

La pregunta hizo que gran parte del curso - en su mayoría hombres - se largara a reír, la pregunta era obvia y ya era materia pasada. Pero su pregunta fue respuesta. Su sien empezó a latir cada vez más rápido, era como si bombeara ácido dentro de su cuerpo, lo que hacía que su sangre se pusiera cada vez más tibia y espesa, olvidándose de la desagradable picazón por un momento. Al sonar el timbre dando señal de que los 2 bloques se han terminado. Elías es el último en abandonar la sala y se dirige donde su profesora.

-Disculpe profe, va a sonar raro, pero estoy algo preocupado.
-Es respecto a que tuviste una relación sexual sin preservativo, ¿cierto?
-... Si, y no sé que hacer. Hoy desperté con una picazón insoportable.
-Mmm. Aguarda, ¿fue con tu novia?
-Eeeh, sí. ¿Porqué?
-¿Hace cuanto mantienen relaciones sexuales permanentes?

Elías captó hacia qué tema iba su profesora, prefirió quedarse en silencio y darle las gracias. Tomó la decisión de dirigirse al médico para que lo analicen. En el viaje iba reordenando sus preocupaciones, con la intención de resolverlas o aproximarse a situaciones desagradables para que no lo tomen por sorpresa. ¿La habrá dejado embarazada?, no, y si así lo fuera, lo más seguro es que recurriría al aborto o quizás está con pastillas. No podía ordenar su cabeza, la frase que tuvo por obligación gritársela a una profesora que era símbolo sexual atractivo por la mayoría de sus compañeros lo desesperaba. Vicuña Mackena. Paradero 14. Banmédica. Bono. Larga espera. Da vuelta el cassette de The Clash. Llega el turno para examinarse. Luego de 1/2 hora de exámenes Elías se retira de aquél recinto, tiene que volver en una semana más. Fin de semana. Carrete donde el Lucho. Vino, cerveza y piscola. Elías fue por el vino, fue ahí donde pudo desahogarse con su mejor amigo Cristóbal.

-¿La dura hueón?. ¿Y cómo tenía el culo?
-Puta hueón, te estoy hablando una hueá súper seria y me preguntai por su culo. No sé hueón, si estoy pa' la cagá hueón, si fue sin condón.
-Puta que soy hueón.
-Pero si me violó.
-¡Jajajajaja!, Puta el hueón. "Me violó", si es tu profe hueón, la raja que hayai cogido con una persona mayor, lo que es yo... Puras pendejas calientes hueón. Cuenta po, ¿Cómo tenía el culo po?
-Ustedes piensan en puro esa hueá. Váyanse a la mierda.

Elías se sirvió 2 vasos de piscola y se largó de aquél recinto. Toda la putrefacción humana consistente en mentiras libidinosas se reunía en aquél recinto. Ya nada tenía gracia, nada tenía sentido. ¿Porqué mierda se pintan si después andan alegando que juegan con ellas?, ¿Para qué intentan esconder su líbido si después terminan follando con quién se les cruce por culpa del alcohol?. Conservadoras que defienden los derechos de la mujer siendo que lo único que sienten es una soledad tremenda por su maldito miedo a meterse con alguien que las utilice como maquina sexual. Elías odiaba a las mujeres, las despreciaba, les daba repugnancia y asco; en ellas veía a su profesora pidiéndole que gritara esa frase. Borracho se dirigía a su casa cuando un grupo de féminas adolescentes le silvan. Elías, se da vuelta y se dirige hacia ellas. El grupo se queda parado, riéndose de su desequilibrada forma de caminar.

-¿Qué hueá le' pasa a las pendeja'?
-Tai rico hueón.
-Lo único que quieren ustede' es quedar embarazadas ante' de completar su' estudio'. ¡Me dan asco!
-¿Erí gay hueón?
-Prefiero ser esa hueá que meterme con pendeja' sexómana' como ustede'. No sé qué saco con hablar con ustede' si valen callampa.
-Tení un trauma hueón, te apuesto que durai menos que un candy.

Las risas fue lo único que no le importó. ¿Porqué sentía tanta repugnancia hacia las mujeres?. No se lo podía explicar. Llega a la casa y se duerme con su ropa puesta.

-¿Qué le pasa al Elías?
-No sé, está como raro.

Uno de sus compañeros se acerca a Elías.

-¿Qué onda hueón?, estay pálido.
-Ah.
-¿Qué te pasó?
-Nada.
-Puta el hueón sociable, qué onda po' ¿Problemas con tu familia?, ¿Plata?, ¿Sexo?, ¿Terminaste con tu mina?..¿Sufrí de copr...
-¡Puta no me pasa nada hueón!. ¿Qué hueá?, ¿No tení vida personal hueón?

Día Jueves. Educación física. Nuevamente la clase con la persona que en cierto sentido lo violó. Guarda su pérsonal. Mónica se percata de esto.

-¿No quieres que te quite el pérsonal para que lo recuperes en mi casa?
-No.
-Como quieras.

Al empezar la clase, Elías cerraba los ojos y pensaba en otra cosa, pero no podía sacarse de su cabeza la maldita frase. Mónica se acerca hacia él que se encontraba haciendo flexiones y se apoya encima de él, indicándole cómo debía hacerse. Atrás de ella sus compañeros se encontraban mirándole su trasero. Elías dirige su mirada hacia abajo de la polera de su profe y logra ver que andaba sin sostenes. De nuevo la frase. Al terminar la clase se escapa del colegio saltándose la reja que impedía el paso. Se dirige al médico.

-Quiero hablar con usted
-¿Me gritaras de nuevo lo que te pedí?
-Tengo sida.
-¿En serio?. ¿Y que creías, si no usaste condón?
-Me ha arruinado la vida.
-Bienvenido a mi mundo mijito.
-¡¿Porqué?!. ¡¿Porqué yo?!
-Porque me apestan los hombres. Porque me dan asco y les pago con lo que hacen conmigo: Mirarme e imaginarme desnuda y pensar con su maldito pene.
-¡¿Pero porqué yo?!, ¡Yo no hago eso!
-Esos dicen todos lindo. A mí no me engañas.
-Usted es una perra de mierda.

Elías saca unas tijeras y sin esperar la reacción de su profesora se las entierra directamente en su vagina. Gritos de dolor, de piedad.

-¡¿Le gusta?!. ¡¿Le gusta así?!

En la mesa de su escritorio toma una corchetera y empieza a aplicar presión sobre su rostro, adjudica alrededor de 7 corchetes enterrados en su cara, 2 en su oreja izquierda, y desesperadamente corchetea sus pechugas, sin importarle sus gritos de desesperación. Siente sombras en la ventana. Alguien ha escuchado los gritos. Muchas personas están fueras de la oficina de la profesora de gimnasia escuchando la sádica escena. Elías no se da por satisfecho de ver a la persona culpable de su trauma tendida en el suelo, tiritando llena de sangre.

-¡¿No te gusta andar violando?!. Hagamos lo mismo pero más temprano, ahora yo mando maldita perra.

Elías baja violentamente los pantalones de Mónica y empieza a introducir la tijera en su vagina. Acto seguido le sube la polera y después de soportar los delirantes y desesperados gritos, le logra cortar un pezón. Dando fin a su acto sádico vengativo empieza a patear a su víctima.

-¡Toma perra asquerosa!. ¡Me das asco!. ¡Gime Perra!. ¡¿Te gusta así?!

La puerta cerrada con llave es golpeada violentamente, una gran masa de gente está en espera. Elías asume toda responsabilidad de ir a la cárcel. Mira a su izquierda y se encuentra con Mónica tirada, gimiendo de dolor. Es un cuadro hermoso para Elías. Nunca había experimentado el homicidio, siempre lo tuvo en su mente, imaginándose a sus compañeros muertos, pero siempre eran teorías. Ahora entiende que la experiencia es mucho mejor que la estructuración teórica de una situación, el responder con muerte a quienes matan tu infancia o tus sueños no debe ser considerado algo pecaminoso. Nada justifica la muerte, pero a veces es necesario. La mentalidad de Elías aceleraba cada vez más rápido. Una especie de trailer mental se hace dueño de su cabeza. Empezamos. Sirena. Megáfono. Amenaza. Puerta cerrada. Megáfono. Se abre la puerta. Insultos. Impresión. Golpes. Patrulla. Cárcel.

Hoy Elías se encuentra en prisión. Pero no está mal. Hoy es libre. Se le permite estar con pérsonal.

Ricardo Iturrieta
[2005]

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