domingo, 20 de abril de 2008

TOCAR A FONDO

En las baldosas hay manchas de sangre, un cuchillo se encuentra tirado al lado derecho del cuerpo que está tirado en el piso, ni siquiera el molesto y agudo sonido del pitido del auricular del teléfono descolgado logran que el cuerpo reaccione. Se trata de David. La sangre en sus brazos ya estaba seca, pegada a la piel. Su familia obviamente no se encontraba.

-Te he echado de menos
-¡Jajajajajajaja!
-¿Porqué te ríes?
-Porque esto es demasiado freak, estoy con el Nico.
-¿Porqué está ahí el hueón?
-Ahora no puedo hablar muy bien
-¿Qué pasó al final con tu ex-novio?
-Estamos pololeando
-...
-¿Qué piensas?
-Mejor no te digo lo que pienso. Bueno, que estés muy bien y pásalo bien con el hueón.
-En serio que esto es muy freak, es como Lost In Translation, el grito en silencio.
-¿Hacia quíen?
-Hacía a ti.
-...
-Dime qué es lo que estás pensando
-Que quiero matar al hueón.
-David, yo te quiero ayudar.
-¿Esta es tu ayuda?. ¿Hacerme creer que te vienes de Antofagasta por mi cumpleaños, siendo que te llamo y vuelves con tu ex?
-No seas cruel.
-¡¿Cruel?!, ¿Ahora yo soy el cruel cierto?. Te voy a mostrar que es ser cruel.
-¿Qué vas a hacer?
-Aaaaaah!!!!. ¡Si!, ¿¡Te gusta como suena?!.
-David, ¿qué estás haciendo?
-¡Aaaaah conch..... su madre!!!!
-¿David?... ¿David?... ¡¿David?!
-...
-¡David!, ¡¿Qué hueá hiciste por la mierda?!

Silvana cuelga el teléfono y vuelve a llamar a David. Ocupado. Seguramente el auricular está descolgado o desconectó el teléfono. Se dirige hacia su novio que está sentado en el sillón esperándola con una gran sonrisa de ironía. Ella se acerca a él y le toma la mano, acariciándola y mirando a un punto fijo con la mirada perdida, tratando de pensar en lo que está haciendo. Cuando él se le acerca a darle un beso ella sólo cierra los ojos y se deja llevar por sus estímulos carnales del placer y del reencuentro. Todo lo que se hace no se puede deshacer y se puede suponer que lo único que nos queda es arrepentirnos. ¿Qué es ser fiel a algo que no conocemos?, no existen los parámetros en esta generación carnet 15 millones, es por eso que Silvana no se acordaba de David y de su promesa que le prometió a él en ese momento donde sólo bastaba unir sus labios con los de su pareja reencontrada para comunicarse. Su salado sudor aumentaba mientras ella trataba de arreglarse el pelo que se le venía hacia los ojos mientras reía, como toda tierna escena seudo romanticista.

Los últimos comportamientos de David fueron refugiándose a estar escuchando música japonesa y escribir historias de muerte para luego llegar a un final agradable. Unas bandas sonoras japonesas que le regaló Camille lo ayudaron bastante, para dejar de pensar en lo que ha pasado, pero al escribir las historias, cada vez armaba el puzzle de escenas pasadas; al final era lo mismo, sólo que transmitiéndolas a la pantalla de su computador. Pasaron 5 días iguales, música japonesa y nuevas historias escritas y mandadas por messenger a las personas que estima, para luego, saber su opinión. Un día se decidió de hacer lo que nunca tendría que haber hecho, lo que hasta el día de hoy lamenta y no puede borrar.

Silvana se encontraba en la terraza del condominio en el cual vivía. Sus lentes de sol y sus cruzadas piernas le daban el aspecto de diva mientras sonaba Saiko en su cd walkman amarillo. Su novio se encontraba en la piscina, al salirse le salpica un poco de agua con sus manos en gesto de broma, lo que produce una sonrisa en ella.

-¿Porqué no se baña amor?
-No quiero, prefiero escuchar música.

David estaba listo, en imitación de Michael Myers con la intención de Hannibal Lecter estaba preparado para hacer su escena e historia realidad. Al llegar a la estación Los leones se baja por el lado que da dirección hacia Paseo La Palmas. Saca $500 de su bolsillo derecho y hace parar la micro número 200, que llegaba al lugar donde se encontraba su objetivo: Silvana. Mientras más avanzaba la micro, más se imaginaba la escena que había escrito, estaba emocionado, sus latidos empezaban a bombear sangre cada vez más tibia de una manera muy rápida, era como que sentir ácido en su cuerpo. Con sólo hecho de imaginarse lo que estaba a punto de hacer sonreía solo, esa sonrisa morbosamente malévola. David siente una especie de excitación craneal cuando los edificios de Vitacura se empezaban a divisar, sus ojos estaban cada vez más abiertos y desorientados. Las miradas de las personas le daban sumamente lo mismo, tenía asumido que su cuchillo se podía ver y que la policía o alguna heroica persona impida que la escena en su cabeza se haga realidad. Su respiración lo ahogaba cuando se vio en frente del condominio. Se dirige con rápido paso. A su izquierda se encuentra una persona con blanca camisa y corbata roja que estaba a cargo de recepción, lo queda mirando extrañadamente, como si sospechara de lo que iba a suceder.

-¡Oiga! - fue lo único que pudo gritarle, sin obtener una respuesta.

David dobla a su derecha y se entra al ascensor y presiona el botón con el número 2. Al encontrarse frente a la puerta que da acceso al espacio de Silvana se queda quieto un momento, trataba de que nada estuviera fuera de foco en su cerebro que proyectaba la escena homicida que se aproximaba. Toca la puerta, siente pasos que se acercan y es la madre de Silvana quien sonríe primero.

-¡Hola!, ¿Tú eres David cierto?
-Si tía. ¿Cómo está?
-Muy bien gracias, la Silvana está en la piscina, es el último piso.
-Muchas gracias.

Cada vez se imaginaba las notas de John Carpenter en su cabeza, en imitación de Michael Myers. Entra al ascensor. Piso 18. Al encontrarse solo entre esos espejos que reflejaban su sonrisa y ojos trastornados le daba aún más emoción. La máquina se detiene y abre sus puertas. Abre una puerta blanca que da acceso a la piscina. Cada escalón que subía era símbolo de un latido cada vez más rápido. Todo era opaco y oscuro en ese lugar. Último escalón. Al abrir la puerta, una luz invade todo ese espacio apagado y frío. No había nadie, sólo una silueta debajo del agua, se trataba del novio de ella. David se dirige en dirección diagonal hacia su derecha, mientras cada paso que daba más se lograba ver lo que ocurría en el lado izquierdo. Poco a poco se va encontrando con una figura humana anónima que estaba tendida en una toalla mirando al sol. Es ella. David siente que alguien sale del agua.

-¿Qué haces aquí? - Pregunta a David el novio de Silvana.

David se da vuelta y lo mira directamente, le responde con una sonrisa mientras se acerca a él. Cuando le estira su mano derecha para estrecharle la mano en gesto de saludo, simultáneamente sacaba el cuchillo con su mano izquierda. Al tener agarrada la mano de Nico, rápidamente le otorga un largo y profundo tajo en su muñeca. Pierde el equilibrio y se cae a la piscina de espaldas. David no pierde el tiempo y se introduce a la piscina.

-¡¿Qué hueá te pasa conchasumadre?!

David no respondía a sus insultos, sólo cuando lo tuvo cerca lo pudo agarrar finalmente del pelo y otorgarle un nuevo tajo en su cuello. Cuento final, simple, hermoso. El agua de la piscina formó una gran especie de circulo rojo, finalmente su cabeza es hundida en el agua y queda tendido boca abajo. Silvana se saca los audífonos.

-David. ¡¿Porqué lo hiciste?!
-Alguien tenía que hacerlo.
-¿Qué te ha hecho a ti hueón maricón?!
-Nada.
-¡Estay enfermo hueón!
-Lo sé.
-¡¿Porqué chucha eres tan egoísta hueón maricón?!. ¡Te odio!
-Lo sé.
-¡Mátame hueón!
-No. A ti no te voy a matar. Tú peor muerte será vivir amando a una persona que está muerta. ¿Lindo no?
-Estay enfermo hueón. Te vay a morir luego hueón.
-Lo que digas. Que estés bien.

David sigue su camino sin ser interrumpido. Al entrar nuevamente al ascensor estaba completamente seguro que la policía o alguna autoridad lo estaba esperando afuera del condominio. Un exquisito olor a cloro mezclado con la tibia sangre de su víctima otorgaba el cuchillo. Se guarda el cuchillo. Se abren las puertas. Lo primero que logra divisar es a la madre de Silvana caminando en sentido contrario. Siente una soga en su seca garganta.

-Hola de nuevo. ¿Ya te vas?
-Si tía, que esté muy bien.

El frío sudor que corría en su pálida frente empezó a desesperarlo, su objetivo y escena fue tal cual como la escribió e imaginó. Ahora sólo faltaba una cosa: salir de ese lugar. Dirige su mirada hacia su derecha y se encuentra con la misma persona en recepción, con su ceño fruncido.

-Buenas tardes - dijo David con tono irónico.

Al encontrarse fuera de aquél recinto mira nuevamente hacia su izquierda, Micro número 200. Cruza rápidamente. Al estar dentro de la micro, trataba de ordenar todos los hechos y diálogos en especie de diaporama mental. ¿Qué reacción tendrá la madre de Silvana cuando se de cuenta que la persona que saludó hace rato atrás es el mismo que ocasionó esa estupenda escena?, ¿Qué hará Silvana?, ¿Denunciar y dar todos los datos a la policía para que lo arresten?, es probable, ¿Esconder el cuerpo y tirarlo para abajo, dando así un falso testimonio de que su novio era un suicida, sólo para defender a David?, si así fuera, ¿Dónde está el cuchillo con el cuál supuestamente él se clavó?. De todas las maneras que trataba de ordenar y planear un escape, nada resultaba coherente y creíble, su destino es la cárcel. Pero antes hay algo que queda pendiente. El sólo pensar en lo que había hecho le asustaba lo que podía pasar. La sonrisa malvada de hace un rato se convirtió en un miedo desesperante, sentía que todas las personas dentro de esa micro sabían lo que había hecho. Cada vez que la micro paraba en algún semáforo David se imaginaba que en cualquier momento se iba a subir un carabinero a arrestarlo. Estaba arrepentido de lo que había hecho, pero los hechos no se pueden deshacer, no hay excusa para quitar la vida de una persona, sobretodo si es por causa de envidia, poder o amor, simplemente no la hay, y cualquier persona con una ética formada lo sabe. Al llegar a Alameda con Vicuña Mackena, David se baja rápidamente y prefiere irse en metro, por la velocidad. Al ingresar siente miradas de muchas personas, todas con el ceño fruncido, incluso algunas con cierta expresión de miedo. La situación le es incómoda, es de suponer que Silvana estaba mucho peor que él en ese preciso momento. Se imaginaba demasiadas cosas por segundo, una de ellas era el que la madre de Silvana ve el cuerpo tirado del novio de su hija flotando en sangre en la piscina y le da un infarto en frente de su hija que estaba tendida en el piso llorando. Cuando finalmente llega a estación Bellavista, baja rápidamente y se dirige donde están estacionadas las Metrobus.

Alejandra se encuentra en su casa, hace 20 minutos había llegado de la playa. Se escucha el sonido del citófono de su casa.

-¿Si?
-Alejandra, soy yo.
-...Pasa.

Al estar frente a la puerta, el rostro de Alejandra cambió demasiado.

-¿Qué te pasó?
-Nada...o sea, tengo que decirte algo.
-Hueón, tení sangre en el cuello.

Por un instante David recordó que cuya mancha de sangre no es de él, sino de la víctima que había matado, el violento tajo en el cuello hizo que le salpicara un poco de sangre. Pero si Alejandra lo notó, ¿Lo habrá notado la madre de Silvana?, y si así fue, ¿Porqué no le dijo nada y actuó con normalidad?, ¿Y las personas en la micro y en el metro?, ¿Lo habrán notado?, ¿Sería esa la razón de sus extrañas miradas?.

-Alejandra. Maté a una persona.
-¿Me estay hueveando cierto?
-Ojalá, ¿Puedo pasar?
-No, está casi toda mi familia. ¿A quién?
-Al novio de la Silvana.
-Puta hueón, me estay hueveando.
-En serio que me gustaría creerlo, pero no sé que va a pasar.
-Espera.

Alejandra entra a su casa y al rato después vuelve a salir, le hace seña de que salga afuera. Caminan y doblan a la derecha, donde se encuentra un espacio con pasto. Se sientan.

-Ya, supongamos que te creo que lo que estay diciendo es verdad... ¿Porqué?
-De hueón que soy.
-¿Con qué lo mataste?
-Con un cuchillo
-Dónde lo dejaste?
-Acá está. No sé donde dejarlo, mis huellas ya están, si alguien lo encuentra me cagan de una.
-¿Y la Francisca qué onda?, ¿Sus viejos?
-A ella no la maté. Ahora recién se deben estar enterando. Ale, necesito ayuda.
-¿Qué querí que haga yo hueón?
-Que estés conmigo.
-Ya hablamos de esto David, te dije que no puedo estar con nadie.
-Lo sé... No sé que hacer, estoy para la cagada.
-Seguro la familia de la Silvana está feliz.
-No van a estar en la cárcel.
-Pero si mataste a una persona hueón. ¿Qué más quieres?
-Estar contigo.
-Para con esa hueá hueón. No puedo. No quiero. Además, ¿Cómo sé yo que un día o noche me vay a querer matar?
-Para matarte tendría que querer matarme yo también, y no quiero morir.
-...

Silvana al ver tal escena no soportó más y prefirió quitar su vida tirándose abrazado desde el lugar que se encontraban abrazada a la persona que ama.

En el diario del día jueves 20 de Enero sale anunciado que dos cadáveres se encontraban tirados a fueras de un condominio en Vitacura. Se trataba de Silvana y su novio. Las autoridades aún no se explican los hechos. Se deduce que Silvana mató a su novio con un cuchillo y luego se tiraron del piso número 18. El arma supuestamente utilizada por Silvana no se ha encontrado. En los titulares se anuncia : "Jóvenes suicidas al borde de la desesperación", "Pareja de jóvenes suicidas en Vitacura". Por lo visto nadie sabe cómo ocurrió. Pero la verdad de los hechos sólo la sabe Silvana y su novio que se encuentran fallecidos. Y David, que en este momento se encuentra junto a Alejandra.

Hagamos en cuenta que el mar es la culpa y miedo, donde las olas son las incertidumbres y la confusión, y la orilla es la incierta decisión de hacer algo, que cuando lo hacemos no nos podemos devolver, nos ahogamos y tocamos fondo. Tocar a fondo, para después flotar. En este momento Alejandra y David flotan, están tranquilos, están en paz. ¿Final feliz o injusto?, nadie sabe lo que es lo justo.


Ricardo Iturrieta
[2005]

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