Mi cerebro habla por mí, no puedo pronunciar con palabras las confesiones que me dice. La palabra ni siquiera es locura, sino que desesperación, la espera aburre, se vuelve monótona. ¿Qué escribo?, ¿Para qué lo hago?. ¿Para no seguir tomándome el vaso de ron con Coca-cola y que esa canción moldeada en mi nostalgia sólo suene mientras escribo?. No entiendas, no se puede; ni siquiera lo intentes, sólo lee. Escribo, para alejarme del sufrimiento, para crear historias, una vida ilusa: Ilusión. Lo que se debe sentir cuando uno deja el mundo debe ser esto, alejarse, recordar sin tener el presente, olvidar. La sagrada escritura no está en los libros, está en los ojos de los que buscan. Un maldito cliché, un ahogo interno, una búsqueda a algo que nos encuentra, una poesía alegre, un canto, un coro. No puedo escribir historias en este estado. Lo voy a intentar.
David se encuentra sentado en su cama, mirando al televisor apagado, viendo su reflejo, sus brillosos ojos mientras suena la canción. El dato: Retrovertigo, de la agrupación Mr.Bungle creada por Mike Patton: su ídolo, su figura, su molde; y es la canción que quiere que suene cuando muera, para que su familia, amigos y gente que le hizo daño escuche ese agridulce sentido que Mike Patton transmite, aunque no lo entiendan. Nostalgia y recuerdos que no se esfuman con esa canción. La radio concierto, cuando era la 101.7 (antes de convertirse en Fm Hit). Iba en la micro con su madre en dirección a un centro de compras lejos de su casa, él con su pérsonal stereo escuchando esa radio, el último tema que escuchaba era Retrovertigo. Ahora lo escucha y su cabeza se ahoga en recuerdos, en ínfimos paisajes que no puede sentir, al no verlos, al no poder olerlos, verlos, oírlos, tocarlos. David se para, deja su vaso de ron y se sienta, en su trono, de la unión cibernética, pero Internet no funciona, se dedica a escribir, mientras suena el ya mencionado tema de Mr.Bungle. Suena el teléfono y es ella, su recuerdo, su lamento al no tenerlo.
-¿Aló?
-¿Aló, David?
-Si.
-Hola
-Hola...¿Porqué llamas?
-Quería saber como estás.
-Mal ¿Cómo quieres que esté después de lo de anoche?
-¿Qué pasó anoche?
Nada había pasado. El personaje que creó David y que ahora no se lo puede sacar le comentó que Silvana había intentado suicidarse, y que él no pudo hacer nada debido a su borrachera. Era una noche de sábado. Ella estaba tirada en el patio de la casa de una compañera de universidad de él, en Vitacura, mientras todos comentaban el libro de Aristóteles a la próxima prueba de guión, con sus vasos con alcohol y bebida, algunos mirando el espectáculo etílico, escuchando la música, esperando que alguien les hable. David estaba sentado con su amigo, riéndose, observando cada detalle, cada mueca, diminutos signos. La voz le dice a David que vaya al patio, se encontraba Silvana tirada en el piso, él observaba, mirando las estrellas, ella no existe, no estaba, es la imaginación y creación que su voz le da.
David se encuentra sentado en su cama, mirando al televisor apagado, viendo su reflejo, sus brillosos ojos mientras suena la canción. El dato: Retrovertigo, de la agrupación Mr.Bungle creada por Mike Patton: su ídolo, su figura, su molde; y es la canción que quiere que suene cuando muera, para que su familia, amigos y gente que le hizo daño escuche ese agridulce sentido que Mike Patton transmite, aunque no lo entiendan. Nostalgia y recuerdos que no se esfuman con esa canción. La radio concierto, cuando era la 101.7 (antes de convertirse en Fm Hit). Iba en la micro con su madre en dirección a un centro de compras lejos de su casa, él con su pérsonal stereo escuchando esa radio, el último tema que escuchaba era Retrovertigo. Ahora lo escucha y su cabeza se ahoga en recuerdos, en ínfimos paisajes que no puede sentir, al no verlos, al no poder olerlos, verlos, oírlos, tocarlos. David se para, deja su vaso de ron y se sienta, en su trono, de la unión cibernética, pero Internet no funciona, se dedica a escribir, mientras suena el ya mencionado tema de Mr.Bungle. Suena el teléfono y es ella, su recuerdo, su lamento al no tenerlo.
-¿Aló?
-¿Aló, David?
-Si.
-Hola
-Hola...¿Porqué llamas?
-Quería saber como estás.
-Mal ¿Cómo quieres que esté después de lo de anoche?
-¿Qué pasó anoche?
Nada había pasado. El personaje que creó David y que ahora no se lo puede sacar le comentó que Silvana había intentado suicidarse, y que él no pudo hacer nada debido a su borrachera. Era una noche de sábado. Ella estaba tirada en el patio de la casa de una compañera de universidad de él, en Vitacura, mientras todos comentaban el libro de Aristóteles a la próxima prueba de guión, con sus vasos con alcohol y bebida, algunos mirando el espectáculo etílico, escuchando la música, esperando que alguien les hable. David estaba sentado con su amigo, riéndose, observando cada detalle, cada mueca, diminutos signos. La voz le dice a David que vaya al patio, se encontraba Silvana tirada en el piso, él observaba, mirando las estrellas, ella no existe, no estaba, es la imaginación y creación que su voz le da.
-¿No te acordai?
-¿De qué?
-De lo que intentaste hacer anoche en la fiesta.
-¿Qué fiesta?
-...Ya, estay hueándo.
-¿Qué fiesta?, Anoche no salí
A) Estaba molestando, b) Probó una droga y no se acuerda, c) Quiere llamar la atención para recibir un "Te quiero".
-No te acuerdas. Bueno, anoche te intentaste matar.
-¿De qué estay hablando?
-Ya chao.
Deja el auricular, cuelga, va a la pieza, sigue escribiendo. La canción sigue sonando. El ya mencionado Mike Patton, en Repeat All del Cd walkman azul. Se sirve otro trago, el mismo, pero más fuerte, traga un largo sorbo, su cerebro siente un cosquilleo. Al encender un cigarro se acuerda de la canción que da final a The Fight Club, se trata de Where is my mind? de la banda Pixies.
Tu cabeza colapsa, y no hay nada ahí
y te pregustas a ti mismo
¿Dónde está tu mente?
¿Dónde está tu mente?
David odiaba ir a fiestas seudo alternativas de antiguas personas que él estimaba, donde se encontraba a un grupo de colegialas con androgenadas mentes de televisión cantando esa canción, sin saber el significado excepto el coro. Hoy él se convierte en ese cliché, con la diferencia que está sentado, junto un vaso de ron, lamentando y olvidando lo que hizo. ¿Qué es lo que hizo?. Sólo él lo sabe. Tú lees, ¿Porqué crees que lo estás leyendo?. ¿Acaso te importo, o simplemente te crees especial?. Sí, te crees especial.
Ricardo Iturrieta
[2005]

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