¿Seré un solitario desesperado? ¿Alguien que aún no encuentra lo que busca?, quizás buscar cierre las puertas al encontrar. Imaginarse personajes para no sentirse abandonado. Una niña cortando una rosa, con su barbie despeinada en su mano mientras sonríe porque hay sol, porque el cielo está despejado, porque hay nubes y no tormentas. Una copa de vino, una banda Argentina sonando mientras escribo, los monótonos beats junto a líricas que transmiten traición e infidelidad, pararse a bailar solo, imaginando, borrando, recordando, último suspiro. ¿Porqué uno escribe?, ¿porqué no acepto las cosas como son?, ¿porqué sigo siendo el soñador despierto que no se quiere ahogar?. El grito en silencio, que aclama nada más que sentirse querido, no como amigo, no como un consejero. Un espejo que afirma el lamento.
Estoy sentado en la arena de una playa que imagino, donde las olas me dicen que no estoy solo, que tengo una hermosa familia que me quiere y amigos que se preocupan por mí. Mucha música que he conocido, muchos beats, muchas sinfonías, demasiadas escenas que quiero construir, cosechar tras la destrucción, el arrepentirse y pedir perdón. Todo está en creer, en tener fé; antes era una palabra que desconocía y negaba. Desprenderse del dolor y sonreír aunque todo esté mal, aunque nada nos resulte. Enamorarse y desear estar junto a la persona que no nos corresponde, que piensa en otro sujeto, en otro sueño. ¿Porqué sigo escribiendo?, ¿porqué me transformo en un masoquista que sigue escuchando la banda Argentina que habla de ilusión desesperada?. El bien para el mal, la injusticia para quien conoce lo que es justo, lágrimas para quienes anhelan sonreír, eso soy yo: Un número impar que quiere encajar, que quiere adaptarse, que está solo. ¿Podría parecer esto como un desesperado grito de no querer sentirse vacío?, ¿sirve escribir esto?, ¿habrá que preguntarse siempre para encontrar?, ¿o simplemente la interrogativa es un adorno?. "Mezclemos nuestros colores" canta la banda Argentina con sus beats y suspiros asfixiantes. Yo sigo sentado en el trono de la desesperación, en la agonía. Dicen que después de la tormenta sale la luz, pero sólo es un dicho. Puede ser que sea el domingo que me tiene así, escribiendo esto, debe ser porque es el fin del ciclo, el puntapié al comienzo de una nueva semana, de un nuevo sueño, de un suspiro, de una esperanza. Todo está en creer, no me aburriré de decirme eso a mi mismo; y creo que no todo está mal, que encontraré a alguien que me abrace mientras acaricie el teclado, mientras nuestras retinas aprecien Punch-Drunk Love o simplemente sonría tras una descuidada frase ingeniosa. Un balde de agua fría puede ser reemplazado por unos Doritos mientras se escucha un Kid A de Radiohead, o ver una buena película, incluso ver a Julia Roberts proyectándola en Closer. Creerse mariposa y volar libremente mientras la envidia y el odio nos tratan de hacer descender, el encontrarse con esa amapola danzarina del arco iris mágico, ¿lindo no?. Todo está en creer, y creo que lo que estás leyendo lo entiendes. La frase anterior podría haber sido el final para este texto, pero quiero redondear, para ver si sigues leyendo. Hola, que estés bien, mejor termino con esa frase y dejo de llenar espacio en tu tiempo. Todo está en creer, y creo que lo que estás leyendo lo entiendes.
Estoy sentado en la arena de una playa que imagino, donde las olas me dicen que no estoy solo, que tengo una hermosa familia que me quiere y amigos que se preocupan por mí. Mucha música que he conocido, muchos beats, muchas sinfonías, demasiadas escenas que quiero construir, cosechar tras la destrucción, el arrepentirse y pedir perdón. Todo está en creer, en tener fé; antes era una palabra que desconocía y negaba. Desprenderse del dolor y sonreír aunque todo esté mal, aunque nada nos resulte. Enamorarse y desear estar junto a la persona que no nos corresponde, que piensa en otro sujeto, en otro sueño. ¿Porqué sigo escribiendo?, ¿porqué me transformo en un masoquista que sigue escuchando la banda Argentina que habla de ilusión desesperada?. El bien para el mal, la injusticia para quien conoce lo que es justo, lágrimas para quienes anhelan sonreír, eso soy yo: Un número impar que quiere encajar, que quiere adaptarse, que está solo. ¿Podría parecer esto como un desesperado grito de no querer sentirse vacío?, ¿sirve escribir esto?, ¿habrá que preguntarse siempre para encontrar?, ¿o simplemente la interrogativa es un adorno?. "Mezclemos nuestros colores" canta la banda Argentina con sus beats y suspiros asfixiantes. Yo sigo sentado en el trono de la desesperación, en la agonía. Dicen que después de la tormenta sale la luz, pero sólo es un dicho. Puede ser que sea el domingo que me tiene así, escribiendo esto, debe ser porque es el fin del ciclo, el puntapié al comienzo de una nueva semana, de un nuevo sueño, de un suspiro, de una esperanza. Todo está en creer, no me aburriré de decirme eso a mi mismo; y creo que no todo está mal, que encontraré a alguien que me abrace mientras acaricie el teclado, mientras nuestras retinas aprecien Punch-Drunk Love o simplemente sonría tras una descuidada frase ingeniosa. Un balde de agua fría puede ser reemplazado por unos Doritos mientras se escucha un Kid A de Radiohead, o ver una buena película, incluso ver a Julia Roberts proyectándola en Closer. Creerse mariposa y volar libremente mientras la envidia y el odio nos tratan de hacer descender, el encontrarse con esa amapola danzarina del arco iris mágico, ¿lindo no?. Todo está en creer, y creo que lo que estás leyendo lo entiendes. La frase anterior podría haber sido el final para este texto, pero quiero redondear, para ver si sigues leyendo. Hola, que estés bien, mejor termino con esa frase y dejo de llenar espacio en tu tiempo. Todo está en creer, y creo que lo que estás leyendo lo entiendes.
Ricardo Iturrieta
[2005]

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