domingo, 20 de abril de 2008

TOCAR A FONDO

En las baldosas hay manchas de sangre, un cuchillo se encuentra tirado al lado derecho del cuerpo que está tirado en el piso, ni siquiera el molesto y agudo sonido del pitido del auricular del teléfono descolgado logran que el cuerpo reaccione. Se trata de David. La sangre en sus brazos ya estaba seca, pegada a la piel. Su familia obviamente no se encontraba.

-Te he echado de menos
-¡Jajajajajajaja!
-¿Porqué te ríes?
-Porque esto es demasiado freak, estoy con el Nico.
-¿Porqué está ahí el hueón?
-Ahora no puedo hablar muy bien
-¿Qué pasó al final con tu ex-novio?
-Estamos pololeando
-...
-¿Qué piensas?
-Mejor no te digo lo que pienso. Bueno, que estés muy bien y pásalo bien con el hueón.
-En serio que esto es muy freak, es como Lost In Translation, el grito en silencio.
-¿Hacia quíen?
-Hacía a ti.
-...
-Dime qué es lo que estás pensando
-Que quiero matar al hueón.
-David, yo te quiero ayudar.
-¿Esta es tu ayuda?. ¿Hacerme creer que te vienes de Antofagasta por mi cumpleaños, siendo que te llamo y vuelves con tu ex?
-No seas cruel.
-¡¿Cruel?!, ¿Ahora yo soy el cruel cierto?. Te voy a mostrar que es ser cruel.
-¿Qué vas a hacer?
-Aaaaaah!!!!. ¡Si!, ¿¡Te gusta como suena?!.
-David, ¿qué estás haciendo?
-¡Aaaaah conch..... su madre!!!!
-¿David?... ¿David?... ¡¿David?!
-...
-¡David!, ¡¿Qué hueá hiciste por la mierda?!

Silvana cuelga el teléfono y vuelve a llamar a David. Ocupado. Seguramente el auricular está descolgado o desconectó el teléfono. Se dirige hacia su novio que está sentado en el sillón esperándola con una gran sonrisa de ironía. Ella se acerca a él y le toma la mano, acariciándola y mirando a un punto fijo con la mirada perdida, tratando de pensar en lo que está haciendo. Cuando él se le acerca a darle un beso ella sólo cierra los ojos y se deja llevar por sus estímulos carnales del placer y del reencuentro. Todo lo que se hace no se puede deshacer y se puede suponer que lo único que nos queda es arrepentirnos. ¿Qué es ser fiel a algo que no conocemos?, no existen los parámetros en esta generación carnet 15 millones, es por eso que Silvana no se acordaba de David y de su promesa que le prometió a él en ese momento donde sólo bastaba unir sus labios con los de su pareja reencontrada para comunicarse. Su salado sudor aumentaba mientras ella trataba de arreglarse el pelo que se le venía hacia los ojos mientras reía, como toda tierna escena seudo romanticista.

Los últimos comportamientos de David fueron refugiándose a estar escuchando música japonesa y escribir historias de muerte para luego llegar a un final agradable. Unas bandas sonoras japonesas que le regaló Camille lo ayudaron bastante, para dejar de pensar en lo que ha pasado, pero al escribir las historias, cada vez armaba el puzzle de escenas pasadas; al final era lo mismo, sólo que transmitiéndolas a la pantalla de su computador. Pasaron 5 días iguales, música japonesa y nuevas historias escritas y mandadas por messenger a las personas que estima, para luego, saber su opinión. Un día se decidió de hacer lo que nunca tendría que haber hecho, lo que hasta el día de hoy lamenta y no puede borrar.

Silvana se encontraba en la terraza del condominio en el cual vivía. Sus lentes de sol y sus cruzadas piernas le daban el aspecto de diva mientras sonaba Saiko en su cd walkman amarillo. Su novio se encontraba en la piscina, al salirse le salpica un poco de agua con sus manos en gesto de broma, lo que produce una sonrisa en ella.

-¿Porqué no se baña amor?
-No quiero, prefiero escuchar música.

David estaba listo, en imitación de Michael Myers con la intención de Hannibal Lecter estaba preparado para hacer su escena e historia realidad. Al llegar a la estación Los leones se baja por el lado que da dirección hacia Paseo La Palmas. Saca $500 de su bolsillo derecho y hace parar la micro número 200, que llegaba al lugar donde se encontraba su objetivo: Silvana. Mientras más avanzaba la micro, más se imaginaba la escena que había escrito, estaba emocionado, sus latidos empezaban a bombear sangre cada vez más tibia de una manera muy rápida, era como que sentir ácido en su cuerpo. Con sólo hecho de imaginarse lo que estaba a punto de hacer sonreía solo, esa sonrisa morbosamente malévola. David siente una especie de excitación craneal cuando los edificios de Vitacura se empezaban a divisar, sus ojos estaban cada vez más abiertos y desorientados. Las miradas de las personas le daban sumamente lo mismo, tenía asumido que su cuchillo se podía ver y que la policía o alguna heroica persona impida que la escena en su cabeza se haga realidad. Su respiración lo ahogaba cuando se vio en frente del condominio. Se dirige con rápido paso. A su izquierda se encuentra una persona con blanca camisa y corbata roja que estaba a cargo de recepción, lo queda mirando extrañadamente, como si sospechara de lo que iba a suceder.

-¡Oiga! - fue lo único que pudo gritarle, sin obtener una respuesta.

David dobla a su derecha y se entra al ascensor y presiona el botón con el número 2. Al encontrarse frente a la puerta que da acceso al espacio de Silvana se queda quieto un momento, trataba de que nada estuviera fuera de foco en su cerebro que proyectaba la escena homicida que se aproximaba. Toca la puerta, siente pasos que se acercan y es la madre de Silvana quien sonríe primero.

-¡Hola!, ¿Tú eres David cierto?
-Si tía. ¿Cómo está?
-Muy bien gracias, la Silvana está en la piscina, es el último piso.
-Muchas gracias.

Cada vez se imaginaba las notas de John Carpenter en su cabeza, en imitación de Michael Myers. Entra al ascensor. Piso 18. Al encontrarse solo entre esos espejos que reflejaban su sonrisa y ojos trastornados le daba aún más emoción. La máquina se detiene y abre sus puertas. Abre una puerta blanca que da acceso a la piscina. Cada escalón que subía era símbolo de un latido cada vez más rápido. Todo era opaco y oscuro en ese lugar. Último escalón. Al abrir la puerta, una luz invade todo ese espacio apagado y frío. No había nadie, sólo una silueta debajo del agua, se trataba del novio de ella. David se dirige en dirección diagonal hacia su derecha, mientras cada paso que daba más se lograba ver lo que ocurría en el lado izquierdo. Poco a poco se va encontrando con una figura humana anónima que estaba tendida en una toalla mirando al sol. Es ella. David siente que alguien sale del agua.

-¿Qué haces aquí? - Pregunta a David el novio de Silvana.

David se da vuelta y lo mira directamente, le responde con una sonrisa mientras se acerca a él. Cuando le estira su mano derecha para estrecharle la mano en gesto de saludo, simultáneamente sacaba el cuchillo con su mano izquierda. Al tener agarrada la mano de Nico, rápidamente le otorga un largo y profundo tajo en su muñeca. Pierde el equilibrio y se cae a la piscina de espaldas. David no pierde el tiempo y se introduce a la piscina.

-¡¿Qué hueá te pasa conchasumadre?!

David no respondía a sus insultos, sólo cuando lo tuvo cerca lo pudo agarrar finalmente del pelo y otorgarle un nuevo tajo en su cuello. Cuento final, simple, hermoso. El agua de la piscina formó una gran especie de circulo rojo, finalmente su cabeza es hundida en el agua y queda tendido boca abajo. Silvana se saca los audífonos.

-David. ¡¿Porqué lo hiciste?!
-Alguien tenía que hacerlo.
-¿Qué te ha hecho a ti hueón maricón?!
-Nada.
-¡Estay enfermo hueón!
-Lo sé.
-¡¿Porqué chucha eres tan egoísta hueón maricón?!. ¡Te odio!
-Lo sé.
-¡Mátame hueón!
-No. A ti no te voy a matar. Tú peor muerte será vivir amando a una persona que está muerta. ¿Lindo no?
-Estay enfermo hueón. Te vay a morir luego hueón.
-Lo que digas. Que estés bien.

David sigue su camino sin ser interrumpido. Al entrar nuevamente al ascensor estaba completamente seguro que la policía o alguna autoridad lo estaba esperando afuera del condominio. Un exquisito olor a cloro mezclado con la tibia sangre de su víctima otorgaba el cuchillo. Se guarda el cuchillo. Se abren las puertas. Lo primero que logra divisar es a la madre de Silvana caminando en sentido contrario. Siente una soga en su seca garganta.

-Hola de nuevo. ¿Ya te vas?
-Si tía, que esté muy bien.

El frío sudor que corría en su pálida frente empezó a desesperarlo, su objetivo y escena fue tal cual como la escribió e imaginó. Ahora sólo faltaba una cosa: salir de ese lugar. Dirige su mirada hacia su derecha y se encuentra con la misma persona en recepción, con su ceño fruncido.

-Buenas tardes - dijo David con tono irónico.

Al encontrarse fuera de aquél recinto mira nuevamente hacia su izquierda, Micro número 200. Cruza rápidamente. Al estar dentro de la micro, trataba de ordenar todos los hechos y diálogos en especie de diaporama mental. ¿Qué reacción tendrá la madre de Silvana cuando se de cuenta que la persona que saludó hace rato atrás es el mismo que ocasionó esa estupenda escena?, ¿Qué hará Silvana?, ¿Denunciar y dar todos los datos a la policía para que lo arresten?, es probable, ¿Esconder el cuerpo y tirarlo para abajo, dando así un falso testimonio de que su novio era un suicida, sólo para defender a David?, si así fuera, ¿Dónde está el cuchillo con el cuál supuestamente él se clavó?. De todas las maneras que trataba de ordenar y planear un escape, nada resultaba coherente y creíble, su destino es la cárcel. Pero antes hay algo que queda pendiente. El sólo pensar en lo que había hecho le asustaba lo que podía pasar. La sonrisa malvada de hace un rato se convirtió en un miedo desesperante, sentía que todas las personas dentro de esa micro sabían lo que había hecho. Cada vez que la micro paraba en algún semáforo David se imaginaba que en cualquier momento se iba a subir un carabinero a arrestarlo. Estaba arrepentido de lo que había hecho, pero los hechos no se pueden deshacer, no hay excusa para quitar la vida de una persona, sobretodo si es por causa de envidia, poder o amor, simplemente no la hay, y cualquier persona con una ética formada lo sabe. Al llegar a Alameda con Vicuña Mackena, David se baja rápidamente y prefiere irse en metro, por la velocidad. Al ingresar siente miradas de muchas personas, todas con el ceño fruncido, incluso algunas con cierta expresión de miedo. La situación le es incómoda, es de suponer que Silvana estaba mucho peor que él en ese preciso momento. Se imaginaba demasiadas cosas por segundo, una de ellas era el que la madre de Silvana ve el cuerpo tirado del novio de su hija flotando en sangre en la piscina y le da un infarto en frente de su hija que estaba tendida en el piso llorando. Cuando finalmente llega a estación Bellavista, baja rápidamente y se dirige donde están estacionadas las Metrobus.

Alejandra se encuentra en su casa, hace 20 minutos había llegado de la playa. Se escucha el sonido del citófono de su casa.

-¿Si?
-Alejandra, soy yo.
-...Pasa.

Al estar frente a la puerta, el rostro de Alejandra cambió demasiado.

-¿Qué te pasó?
-Nada...o sea, tengo que decirte algo.
-Hueón, tení sangre en el cuello.

Por un instante David recordó que cuya mancha de sangre no es de él, sino de la víctima que había matado, el violento tajo en el cuello hizo que le salpicara un poco de sangre. Pero si Alejandra lo notó, ¿Lo habrá notado la madre de Silvana?, y si así fue, ¿Porqué no le dijo nada y actuó con normalidad?, ¿Y las personas en la micro y en el metro?, ¿Lo habrán notado?, ¿Sería esa la razón de sus extrañas miradas?.

-Alejandra. Maté a una persona.
-¿Me estay hueveando cierto?
-Ojalá, ¿Puedo pasar?
-No, está casi toda mi familia. ¿A quién?
-Al novio de la Silvana.
-Puta hueón, me estay hueveando.
-En serio que me gustaría creerlo, pero no sé que va a pasar.
-Espera.

Alejandra entra a su casa y al rato después vuelve a salir, le hace seña de que salga afuera. Caminan y doblan a la derecha, donde se encuentra un espacio con pasto. Se sientan.

-Ya, supongamos que te creo que lo que estay diciendo es verdad... ¿Porqué?
-De hueón que soy.
-¿Con qué lo mataste?
-Con un cuchillo
-Dónde lo dejaste?
-Acá está. No sé donde dejarlo, mis huellas ya están, si alguien lo encuentra me cagan de una.
-¿Y la Francisca qué onda?, ¿Sus viejos?
-A ella no la maté. Ahora recién se deben estar enterando. Ale, necesito ayuda.
-¿Qué querí que haga yo hueón?
-Que estés conmigo.
-Ya hablamos de esto David, te dije que no puedo estar con nadie.
-Lo sé... No sé que hacer, estoy para la cagada.
-Seguro la familia de la Silvana está feliz.
-No van a estar en la cárcel.
-Pero si mataste a una persona hueón. ¿Qué más quieres?
-Estar contigo.
-Para con esa hueá hueón. No puedo. No quiero. Además, ¿Cómo sé yo que un día o noche me vay a querer matar?
-Para matarte tendría que querer matarme yo también, y no quiero morir.
-...

Silvana al ver tal escena no soportó más y prefirió quitar su vida tirándose abrazado desde el lugar que se encontraban abrazada a la persona que ama.

En el diario del día jueves 20 de Enero sale anunciado que dos cadáveres se encontraban tirados a fueras de un condominio en Vitacura. Se trataba de Silvana y su novio. Las autoridades aún no se explican los hechos. Se deduce que Silvana mató a su novio con un cuchillo y luego se tiraron del piso número 18. El arma supuestamente utilizada por Silvana no se ha encontrado. En los titulares se anuncia : "Jóvenes suicidas al borde de la desesperación", "Pareja de jóvenes suicidas en Vitacura". Por lo visto nadie sabe cómo ocurrió. Pero la verdad de los hechos sólo la sabe Silvana y su novio que se encuentran fallecidos. Y David, que en este momento se encuentra junto a Alejandra.

Hagamos en cuenta que el mar es la culpa y miedo, donde las olas son las incertidumbres y la confusión, y la orilla es la incierta decisión de hacer algo, que cuando lo hacemos no nos podemos devolver, nos ahogamos y tocamos fondo. Tocar a fondo, para después flotar. En este momento Alejandra y David flotan, están tranquilos, están en paz. ¿Final feliz o injusto?, nadie sabe lo que es lo justo.


Ricardo Iturrieta
[2005]

Yo Antes Creía Orientarme

Ya es hora de que se enteren quien realmente soy yo. ¿Sabrán ustedes que yo los puedo escuchar?. Siempre he simulado entenderlos cuando en realidad me da lo mismo lo que les pasa en sus vidas. Mis amigos son de lo más alocados, se la pasan en la calle haciendo tonteras que no deberían cometerlas, ¿Pero no es preferible ser tonto?, ¿no es más simple una vida sin preocupación e inconsecuente?. Yo creo que si, y por eso insulto a quien se me cruce, me da lo mismo. Y no es que quiera aparentar maldad ni nada por el estilo, ¡Mírenme!, soy alguien que está diciendo lo que realmente siente. Y no es que lo vea todo negro ni negativo, es sólo que me divierte el ser inconsecuente y gozar de la vida. Tengo una casa acogedora que me cubre cuando llueve. Quizás nunca se los he dicho, pero a mí me encanta jugar con la comida, me imagino que cada trozo de comida es una persona que me ha traicionado, y la muerdo con pasión, con rabia, con ira; debe ser por eso que soy tan delgado y de baja estatura, porque me alimento poco y, además, lento. Yo solamente quiero pasarlo bien, disfrutar mi vida. Recuerdo cuando creía que las personas adultas eran dignas de ser respetadas, ¡Tonterías!, son lo más detestable que hay, sobretodo esas con barbas, esas que se dicen ser hombres. Claro, primero son cariñosos, tiernos, comprometidos, amorosos, pero cuando consiguen lo que quieren ya no se la juegan, tratan a sus pareja como cualquier cosa, como un simple y vano objeto sexual y recurren a otras personas cuando ellas no satisfacen sus placeres carnales. ¿Creen que soy imbecil? , quizás tengo la cara, pero por algo existen los moteles y las desafortunadas personas que cumplen el trabajo de ser prostitutas, pues ellas satisfacen a los hombres lo que no le es otorga su pareja.

Ahora, ustedes creerán que soy una persona pesimista y que nada encuentra bueno, pues se equivocan. Hay muchas cosas que me agrada y satisface hacer en esta vida. Una de ellas es marcar territorio, no sé si me entienden, pero me refiero al ser dueño de algo. Lo otro es estar con mis amigos y comunicarme con ellos. Pero indiscutiblemente lo que más me gusta es salir de noche y yo sé que en el fondo le molesta a mi familia eso; llámese el llegar tarde y que a veces me tengan que abrir la puerta, o que vomite en la casa por haber consumido algo que no debía. Pero definitivamente de lo que estoy completamente seguro es que no hay mayor placer que el dormir, yo tengo poca capacidad de sueño, de hecho, parece que ronco, eso al menos me han comentado. Una de las cosas que más me gusta es la carne, de todo tipo.

Como les dije anteriormente, me gusta mucho comunicarme y salir con mis amigos, y hemos tenido varias peleas. Yo a veces me pongo violento, pero son actitudes tontas, lo reconozco, y el asumirlo ya siento que es un paso superado, pero créanme que no es lindo que un amigo esté manteniendo una relación cercana con alguien que aprecias y te atrae. Si, soy celoso, y no creo que eso sea del todo malo. Algunos dicen que eso es de inseguridad o de creerse con el derecho de tener posesión de alguien, puede que sea así, pero sigo afirmando la teoría de que ser celoso no es del todo malo. Me gusta mucho el olor del pasto recién regado y sentir el aire fresco de la mañana en mi rostro. ¿Han visto un arco iris con detención?, créanme que es una cosa demasiado hermosa. Un arco iris puede representar muchas cosas, ya sea como el mismo prisma, pero para mí es mucho más que el efecto de la luz al cambio de clima, sino que es una manera de armonía y unión, de relajo, descanso, tranquilidad, una especie de romanticismo demasiado hermoso; pero no ese romanticismo medieval ni épico de la edad media, sino que ese que puede llegar a ser orgásmico, que suspiras al ver uno de ellos y sentir que la vida continua, que después de un momento opaco y frío en alguna ocasión llegará el día que eso se convierta en un espectáculo de colores, vida y oportunidad. Es muy linda esta vida, creo que ya se los dije.

Ocasiones como estas no se dan todo los días. Debo reconocer también que soy algo tímido en algunos aspectos, por ejemplo con las personas de diferente sexualidad a la mía, aunque aún no la defino del todo. Quizás por cada frase que estén leyendo se estén decepcionando de mí, pero créanme que soy de confianza y me gusta gusta mucho verlos sonreír. Muevo la colita y tengo un collar naranjo. Como se habrán dado cuenta, este texto contiene cuatro estrofas, cada una de ellas empieza con una vocal o consonante en mayúscula, si leen las cuatro letras hacia abajo encontraran como me llamo. ¿Chistoso no?. Tengo un dueño. Si, suena muy raro, pero ella es la persona que me fue a buscar cuando nací. Se llama David y está medio loco porque se pasa horas en el baño hablando solo con el espejo y está tratando de pensar como perro para escribir lo que siento y ocurre en mi cabecita.


Ricardo Iturrieta
[2005]

LIBERTAD ENCARCELADA

Es verdad, todos somos adictos a algo, todos hemos hecho estupideces por algún objetivo e incluso somos capaces de hacer las cosas más inesperadas por obtener nuestro vicio. El caso de Elías es morbosamente distinto. Nadie se lo esperaba, pero lamentablemente le tocó a él; para algunas personas hubiera sido una fortuna lo que le pasó a él, de hecho, más de alguno de sus compañeros lo hubieran hecho encantado y sin pensarlo dos veces. Ocurrió en la época de la escuela, cuando iba en tercero medio. ¿Cómo se puede olvidar el colegio?. Para algunas personas es una tortura moralizada dentro de una institución que obliga y castiga sin compasión a personas que sólo quieren un poco de libertad, para otros simplemente es un espacio que nos hace responsables y más independientes para tomar decisiones, para otros un hueveo donde se va a conversar de fútbol o la última mina que se tiraron en el caso de los hombres y en el caso de las mujeres de piercings, compras y lo humillante y detestable que es andar con el periodo menstrual, para otros es una cárcel dictatorial que humilla y hace sentir miserable para quien no cree todo lo que dice el profesor; para Elías era algo mucho peor que eso. Siempre se sentaba solo en la banca del patio, con sus audífonos, sus cassettes de bandas Punks y su fruncido ceño. Eso era su mundo: el encierro, la música, sus prejuicios a quienes lo pasaban bien jugando al pillarse o comprándose algo para comer o tomar en el quiosco de la tía Maura.

-¡Tía!, ¿Me fía un Alfi?
-No hueí, me debí como luca.
-Se las pago po' tía, es que no tomé desayuno po' tía.
-Ya toma oh.

Un niño de sexto básico iba contento con su Alfi, su sonrisa y emoción aumentaban cada vez más se aproximaba a saborear su desayuno, hasta que una anónima persona más grande y maciza que él lo empuja sin querer a causa de sus violentos juegos. El Alfajor se escapa de las manos del niño y pisoteado por decenas de personas que corren de un lado a otro.

-Puta disculpa hueón.

No había perdón para lo que acaba de pasar, era su desayuno, y ahora se encontraba lleno de tierra, pero el niño no se quedó de brazos cruzados y se dirigió hacia su alfajor y sin importarle la cantidad de tierra, se comió uno de un feroz y menesteroso mordisco. El otro alfajor se encontraba repleto de escupos que se encontraban fermentando y burbujeando alrededor de él. Al niño tampoco le importó. Fue primera vez que Elías se reía tanto. Su humor, más que distinto o inadaptado, era morboso; cosas que para algunas personas eran una tragedia, para él era un festin de carcajadas sin parar. En el funeral de una hermana de su madrastra tuvo un ataque de risa mientras la mayoría lloraban en silencio, la razón: una mancha de semen en el pantalón de una muchachita menuda que acompañaba a su padre. Una vez tuvieron que hecharlo de la misa de domingo porque el sermón del cura fue interrumpido por su carcajada, la razón: un pedazo de calzón amarillo manchado con excremento que se desprendía de una señora adulta. Incluso su risa llegaba a ser molesta, porque siempre se destacaba debido que era el único que se reía de cosas que nadie entendía o que no tenía gracia para la mayoría.

-¿Te conté que mi vieja le está poniendo el gorro a mi viejo hueóna?
-¿En serio?, ¿y cómo te diste cuenta?
-Porque ahora mi viejo llega borracho y con olor a perfume, y mi vieja nunca se ha hechado esa hueá.

La descarada e intrometida risa de Elías fue tan fuerte y molesta que tuvieron que echarlo de clases. A él no le importó, tenía sus audífonos y su disco de La Polla Records. Play. Empieza el show. Las clases de química eran sus favoritas, no por la materia, sino porque al profesor le permitía estar con audífonos en clases, pero a veces prefería escuchar lo que hablaban sus compañeras de la derecha, la mayoría de las veces eran tonteras superficiales como el no saber ponerse un tampax o la escasez de su crema sabor frutilla. Respecto a sus profesores, en general trataba de no hablar con ellos o simplemente no involucrarse en peleas; si no entendía algo, se lo preguntaba a sus compañeras. Pero le encantaba discutir con su profesora comunista de historia.

-Ahora vamos a pasar el descubrimiento de América.
-¿Descubrimiento o conquista?
-¡Ay Elías!, es lo mismo.
-¿Que los españoles en caballo y armas den muerte a personas que ya habitaban las tierras es descubrimiento?

Definitivamente una de las clases que le entretenía pero a la vez le cargaba era educación física. No soportaba el tener que jugar balón cesto con sus compañeros (que de compartir no había casi nada), y no le encontraba el sentido el tener que trotar a todo sol en la cancha sin techo si lo que quería estudiar era Agronomía o algo relacionado con la biología. Pero siempre trotaba con algún cassette Ska. La profesora se trataba de una mujer aproximadamente de unos 35 años y con muy buen cuerpo, de hecho, a la mayoría de sus compañeros de curso le atraía esa profesora.

-Puta que es rica la profe hueón, ¿le cachaste las tetas hueón?
-Si hueón, las tiene paradita' hueón, la cagó.
-¿Y el potito hueón?, puta que rico hueón.

A Elías realmente no le importaba fijarse mucho en eso, a decir verdad, le llamaba la atención, pero no era su prioridad, prefería la música. En una ocasión la profesora le quita el pérsonal stereo, todos se reían.

-Pero profe, igual hago los ejercicios.
-En el colegio no se permite escuchar música durante clases.
-Exacto, pero es en el caso de poner atención en clases; esta clase es ejercitar nuestro cuerpo, y perfectamente lo puedo hacer con música.
-Pásamelo
-Pero prof...
-¡Pásamelo!, me lo pides personalmente después de clases.

El rostro de Elías estaba completamente rojo, y no por el calor, sino de rabia; nunca le habían quitado el pérsonal. Era insoportable estar sin música, sin ese rápido ritmo, sin esas guitarras sarcásticas, tener que soportar los gritos y niebla de voces de sus compañeros, era una verdadera tortura. Cuando se dio finalizada la clase se dirige hasta donde su profesora.

-Profe, ¿Me puede entregar el pérsonal ahora?
-Después de almuerzo.
-Pero profe, yo no puedo estar sin música.
-No me importa, después hablamos.

Nunca se había sentido tan vacío, ni siquiera de la vez cuando su novia lo reemplazó por otra persona que era mayor que él. Su rabia se basaba en ideas sádicas; se imaginaba a la profesora desnuda trotando en vidrio molido, llena de sangre y barro. No podía evitar pensar en muerte, en homicidios, en imaginar a sus compañeros violándose a sus compañeras mientras son bombardeados de balas, todo era destrucción, matanza, sangre y gritos. No pudo almorzar tranquilo.

-¿Cómo va la vida sin música hueón?
-Cállate tonto culiao si no querí que te saque la chucha.
-Calmao loco, no te pongai brígido conmigo hermano. ¿Le hay cachao el culo a la profe hueón?
-Si.
-Dime que no te gustaría apretárselo.
-Ni ahí con la hueá, yo quiero mi personal.
-¿Y las tetas hueón?. Puta hueón, el otro día me ayudó a hacer flexiones se las veía y eran demasiado grandes hueón, puta que rico hueón.
-...

No podía creer lo que estaba pasando, el tener que soportar comentarios sexópatas era demasiado. Al terminar su almuerzo se dirige donde la profesora que se encontraba sola, sentada fumando un cigarro.

-Profe, ¿ahora si?
-Elías, te propongo algo. ¿Tienes novia?
-No.
-¿Te gustaría ir a mi casa hoy en la noche?
-¿Para qué?
-Te paso tu pérsonal a cambio de una noche de pasión.
-... La voy a denunciar.
-No te creerían. Elige: Tu vida con música después de haber tenido sexo conmigo o acostumbrarte a tu casta y patética vida en silencio.
-Profe, yo no puedo hacer eso, pídaselo a otro, yo no me quiero involucrar en esto.
-Tus compañeros son pendejos precoces, que se les erecta con un simple culo, yo me he fijado que tú ni siquiera me miras, debes tener harto aguante. Elige.

¿Qué era todo esto?, ¿porqué a él y no a sus precoces compañeros que pensaban con el pene?. Estubo a punto de contarle a uno de sus compañeros para saber qué hacer; no, era incapaz de hacer eso, la otra opción era hablar con alguna de sus compañeras, pero no lo entenderían. Necesitaba unas palabras de apoyo, una opinión, un consejo; aunque tenía claro que consejo que realmente sirve no debería decirse. Estaba perdido, no le quedaba otra. Al finalizar la excesiva clase de matemáticas de 3 bloques se dirige al portón de su colegio, ahí lo esperaba su profesora que con una sonrisa y su cigarro a medio acabar lo estaba esperando. ¡¿Porqué a mí?!, era lo único que se preguntaba por dentro.

-Al fin te decidiste, buena elección, te voy a mostrar que no soy tan terrible como crees.

Se sube al blanco auto Mazda de su profesora y durante todo el camino guardó silencio, la sintonía de la radio era la 98.5, una real tortura para Elías; Bosé, Sanz, Arjona y una decena de intérpretes de baladas románticas eran un laxante musical para él, no lo soportaba. "¡Pedófila de mierda!" era la nueva frase que se le venía a la cabeza.

-¿Sabes manejar? - le preguntó ansiosa su profe a Elías.
-No profe.
-Dime Mónica querido.
-No Mónica, no sé manejar, ¿porqué?
-Ay que eres ingenuo.

La pálida frente de Elías empezó a sofocarse, entendió el mensaje, no podía creer en lo que estaba metido. Para cualquier hombre que cursara tercero medio, en el caso de él estaría emocionado y con una erección permanente e insatisfecha hace horas, pero el caso de Elías es sumamente distinto, realmente no le interesaba del todo el tema del sexo; todo se debe a un trauma que tuvo de niño. El auto se estaciona. Ella se baja. Los nervios y ganas de escapar aumentan en Elías. Al pasar a la casa se encuentra con una elegante y perfumado recinto acogedor. Las paredes color burdeo mezclaban armoniosamente con las cortinas blancas y sillones violetas.

-¿Y Ud. no es casada?
-Menos bla-bla y más acción, pasa a mi pieza, es la de la izquierda en el segundo piso.

Elías se sentía realmente inadaptado en ese lugar. Cada escalón que avanzaba era una aproximación a su futuro trauma sexual; él aún es casto y siempre la quiso perder y compartirla con alguien que también lo sea, pero estaba atrapado, adiós a su sueño. Ingresa a la habitación y se sienta en la cama de dos plazas en espera. A cabo de unos minutos sube Mónica con 2 vasos con Whisky y hielo disfrazada de colegiala. Elías no podía creer lo que estaba viendo.

-Supongo que tomas.
-Si...pero porqué se disfrazó de colegiala?
-Dejemos eso para después, ahora tómate tu trago y bájate los pantalones.

Elías hizo caso a su petición, de nada servía resistirse si estaba atrapado. "Todo por la música" se dijo él con una inerte sonrisa mientras su profesora se le montaba encima. Y se meneaba sensualmente, Elías se sentía violado, a decir verdad, era una violación. Los efectos del Whisky empezaron a surgir efecto y pensó que entre más rápido terminaba con esto, más pronto se iría de aquella situación. Mientras Mónica cerraba los ojos y seguía moviéndose encima de Elías, él jugaba con su cintura. Desabrochó la camisa de colegiala y pudo visualizar sus pechugas - que como decía uno de sus compañeros, realmente eran exuberantes. Mónica repetía la palabra "¡No te arranques!", cada vez más fuerte y con infinidades de gemidos y suspiros atragantados. Llegó un momento en que Mónica dejó de moverse y se puso de pie encima de la cama, mirándolo fijamente.

-Ahora párate y penétrame en la muralla.
-¡¿Qué?!
-Lo que escuchaste, y grítame: "¡Gime pendeja!"

No entendía nada, la surrealista escena era absurda. Cuando bajó la falda de colegiala de su profesora se dio cuenta que estaba sin calzones y empezó con la petición.

-¡Grítame lo que te dije!
-Gime... Pendeja
-¡Más fuerte!
-Gime... ¡Pendeja!
-¡Más fuerte!
-¡GIME PENDEJA!
-¡Más fuerte!
-¡GIME PENDEJA!...¡GIME PENDEJA!...¡GIME PENDEJA!... ¡GIME...PENDEJA!...¡GIME...PEN...DEJA!...¡Gi.....mependeja!

No lo podía creer. Perdió su castidad con su profesora de educación física. Cosas como esas sólo las cree quien lo vive, ya que en un pedazo de papel o en una pantalla no se creen y pasan a ser parte de la ficción, pero Elías realmente no quería creer lo que pasaba.

-Buen trabajo. Acá tienes tu pérsonal.
-Gracias, pero antes dígame. ¿Porqué yo?
-Ya te lo dije, era el único que no me prestaba atención.
-¿Y el disfraz de colegiala?
-Fui violada por mi padre cuando iba en tercero medio.

Elías no quería saber nada más. Su cuerpo tiritaba. Al menos tenía su pérsonal. Se pone sus audífonos. Play. Comienza el show, silencio a la realidad. Se sube a la micro y su mirada estaba perdida, hipnotizado ante la escena que no puede creer, de lo que tuvo que hacer para recuperar su pérsonal, ahora nada tenía sentido, ya no le excitaría más una mujer, ya no podría mirar a las mujeres como sobrias reservadas, sino como fáciles ebrias. Nada tenía sentido. Lo había violado. Al llegar a su casa no quiso tomar once inventando que ya lo había hecho en la casa de un compañero y que no tenía hambre. Se introduce en su cama y tras dar vueltas y cambiarse de posición para dormir más de veinte veces, al fin logra dormirse.

7:30am. La luz de su pieza se prende, es hora de un nuevo día en la escuela. Quiso creer que todo fue un sueño, pero una fuerte y dolorosa picazón en sus genitales y en su pene lo hace dirigirse al baño. Se mira al espejo y tenía unas raras manchas café en su glande, no entendía nada, pero la picazón era terrible. Al llegar al colegio se acerca uno de sus compañeros.

-Ayer te vi en el auto de la profe de gimnasia. ¿Qué onda, te la cogiste?
-No hablí hueás tonto hueón.
-Cuenta po' hueón.
-Me quería mostrar su colección de discos.
-Sale hueón, no te compro, si en algo raro andai metido.
-Elige: Te dejai de huevear o te saco la chucha ahueónao culiao.

La picazón empezó de nuevo, era insoportable. Clase de Filosofía, ensayo de Piaget, cuestionario. La picazón le impidió completar la guía. Cuando la campana suena se dispone de apretar Play a su pérsonal. Suena London Calling de The Clash. Se sienta en una banca y logra divisar a su profesora que le guiñe un ojo. Su visión era completamente distinta. Dicen que la primera vez es la mejor, para él no fue así, se imaginaba a todas las mujeres desnudas para luego tener una sensación de asco. La picazón era insoportable, sólo faltaban 2 bloques de clases, nada terrible. Clase de Biología, la preferida de Elías, pero esta vez no pudo poner atención. Todo era una niebla de voces que se rompía con la frase "Gime pendeja". Una palabra que adjudicó la profesora a la clase fue lo que hizo que Elías pusiera atención y se saliera a flote de su mar de lamentos y arrepentimiento; se trataba de la palabra "condón". Fue como una flecha de metal oxidado directo a su pecho: no había usado condón.

-Profe, ¿cuáles son los riesgos de no usar condón?

La pregunta hizo que gran parte del curso - en su mayoría hombres - se largara a reír, la pregunta era obvia y ya era materia pasada. Pero su pregunta fue respuesta. Su sien empezó a latir cada vez más rápido, era como si bombeara ácido dentro de su cuerpo, lo que hacía que su sangre se pusiera cada vez más tibia y espesa, olvidándose de la desagradable picazón por un momento. Al sonar el timbre dando señal de que los 2 bloques se han terminado. Elías es el último en abandonar la sala y se dirige donde su profesora.

-Disculpe profe, va a sonar raro, pero estoy algo preocupado.
-Es respecto a que tuviste una relación sexual sin preservativo, ¿cierto?
-... Si, y no sé que hacer. Hoy desperté con una picazón insoportable.
-Mmm. Aguarda, ¿fue con tu novia?
-Eeeh, sí. ¿Porqué?
-¿Hace cuanto mantienen relaciones sexuales permanentes?

Elías captó hacia qué tema iba su profesora, prefirió quedarse en silencio y darle las gracias. Tomó la decisión de dirigirse al médico para que lo analicen. En el viaje iba reordenando sus preocupaciones, con la intención de resolverlas o aproximarse a situaciones desagradables para que no lo tomen por sorpresa. ¿La habrá dejado embarazada?, no, y si así lo fuera, lo más seguro es que recurriría al aborto o quizás está con pastillas. No podía ordenar su cabeza, la frase que tuvo por obligación gritársela a una profesora que era símbolo sexual atractivo por la mayoría de sus compañeros lo desesperaba. Vicuña Mackena. Paradero 14. Banmédica. Bono. Larga espera. Da vuelta el cassette de The Clash. Llega el turno para examinarse. Luego de 1/2 hora de exámenes Elías se retira de aquél recinto, tiene que volver en una semana más. Fin de semana. Carrete donde el Lucho. Vino, cerveza y piscola. Elías fue por el vino, fue ahí donde pudo desahogarse con su mejor amigo Cristóbal.

-¿La dura hueón?. ¿Y cómo tenía el culo?
-Puta hueón, te estoy hablando una hueá súper seria y me preguntai por su culo. No sé hueón, si estoy pa' la cagá hueón, si fue sin condón.
-Puta que soy hueón.
-Pero si me violó.
-¡Jajajajaja!, Puta el hueón. "Me violó", si es tu profe hueón, la raja que hayai cogido con una persona mayor, lo que es yo... Puras pendejas calientes hueón. Cuenta po, ¿Cómo tenía el culo po?
-Ustedes piensan en puro esa hueá. Váyanse a la mierda.

Elías se sirvió 2 vasos de piscola y se largó de aquél recinto. Toda la putrefacción humana consistente en mentiras libidinosas se reunía en aquél recinto. Ya nada tenía gracia, nada tenía sentido. ¿Porqué mierda se pintan si después andan alegando que juegan con ellas?, ¿Para qué intentan esconder su líbido si después terminan follando con quién se les cruce por culpa del alcohol?. Conservadoras que defienden los derechos de la mujer siendo que lo único que sienten es una soledad tremenda por su maldito miedo a meterse con alguien que las utilice como maquina sexual. Elías odiaba a las mujeres, las despreciaba, les daba repugnancia y asco; en ellas veía a su profesora pidiéndole que gritara esa frase. Borracho se dirigía a su casa cuando un grupo de féminas adolescentes le silvan. Elías, se da vuelta y se dirige hacia ellas. El grupo se queda parado, riéndose de su desequilibrada forma de caminar.

-¿Qué hueá le' pasa a las pendeja'?
-Tai rico hueón.
-Lo único que quieren ustede' es quedar embarazadas ante' de completar su' estudio'. ¡Me dan asco!
-¿Erí gay hueón?
-Prefiero ser esa hueá que meterme con pendeja' sexómana' como ustede'. No sé qué saco con hablar con ustede' si valen callampa.
-Tení un trauma hueón, te apuesto que durai menos que un candy.

Las risas fue lo único que no le importó. ¿Porqué sentía tanta repugnancia hacia las mujeres?. No se lo podía explicar. Llega a la casa y se duerme con su ropa puesta.

-¿Qué le pasa al Elías?
-No sé, está como raro.

Uno de sus compañeros se acerca a Elías.

-¿Qué onda hueón?, estay pálido.
-Ah.
-¿Qué te pasó?
-Nada.
-Puta el hueón sociable, qué onda po' ¿Problemas con tu familia?, ¿Plata?, ¿Sexo?, ¿Terminaste con tu mina?..¿Sufrí de copr...
-¡Puta no me pasa nada hueón!. ¿Qué hueá?, ¿No tení vida personal hueón?

Día Jueves. Educación física. Nuevamente la clase con la persona que en cierto sentido lo violó. Guarda su pérsonal. Mónica se percata de esto.

-¿No quieres que te quite el pérsonal para que lo recuperes en mi casa?
-No.
-Como quieras.

Al empezar la clase, Elías cerraba los ojos y pensaba en otra cosa, pero no podía sacarse de su cabeza la maldita frase. Mónica se acerca hacia él que se encontraba haciendo flexiones y se apoya encima de él, indicándole cómo debía hacerse. Atrás de ella sus compañeros se encontraban mirándole su trasero. Elías dirige su mirada hacia abajo de la polera de su profe y logra ver que andaba sin sostenes. De nuevo la frase. Al terminar la clase se escapa del colegio saltándose la reja que impedía el paso. Se dirige al médico.

-Quiero hablar con usted
-¿Me gritaras de nuevo lo que te pedí?
-Tengo sida.
-¿En serio?. ¿Y que creías, si no usaste condón?
-Me ha arruinado la vida.
-Bienvenido a mi mundo mijito.
-¡¿Porqué?!. ¡¿Porqué yo?!
-Porque me apestan los hombres. Porque me dan asco y les pago con lo que hacen conmigo: Mirarme e imaginarme desnuda y pensar con su maldito pene.
-¡¿Pero porqué yo?!, ¡Yo no hago eso!
-Esos dicen todos lindo. A mí no me engañas.
-Usted es una perra de mierda.

Elías saca unas tijeras y sin esperar la reacción de su profesora se las entierra directamente en su vagina. Gritos de dolor, de piedad.

-¡¿Le gusta?!. ¡¿Le gusta así?!

En la mesa de su escritorio toma una corchetera y empieza a aplicar presión sobre su rostro, adjudica alrededor de 7 corchetes enterrados en su cara, 2 en su oreja izquierda, y desesperadamente corchetea sus pechugas, sin importarle sus gritos de desesperación. Siente sombras en la ventana. Alguien ha escuchado los gritos. Muchas personas están fueras de la oficina de la profesora de gimnasia escuchando la sádica escena. Elías no se da por satisfecho de ver a la persona culpable de su trauma tendida en el suelo, tiritando llena de sangre.

-¡¿No te gusta andar violando?!. Hagamos lo mismo pero más temprano, ahora yo mando maldita perra.

Elías baja violentamente los pantalones de Mónica y empieza a introducir la tijera en su vagina. Acto seguido le sube la polera y después de soportar los delirantes y desesperados gritos, le logra cortar un pezón. Dando fin a su acto sádico vengativo empieza a patear a su víctima.

-¡Toma perra asquerosa!. ¡Me das asco!. ¡Gime Perra!. ¡¿Te gusta así?!

La puerta cerrada con llave es golpeada violentamente, una gran masa de gente está en espera. Elías asume toda responsabilidad de ir a la cárcel. Mira a su izquierda y se encuentra con Mónica tirada, gimiendo de dolor. Es un cuadro hermoso para Elías. Nunca había experimentado el homicidio, siempre lo tuvo en su mente, imaginándose a sus compañeros muertos, pero siempre eran teorías. Ahora entiende que la experiencia es mucho mejor que la estructuración teórica de una situación, el responder con muerte a quienes matan tu infancia o tus sueños no debe ser considerado algo pecaminoso. Nada justifica la muerte, pero a veces es necesario. La mentalidad de Elías aceleraba cada vez más rápido. Una especie de trailer mental se hace dueño de su cabeza. Empezamos. Sirena. Megáfono. Amenaza. Puerta cerrada. Megáfono. Se abre la puerta. Insultos. Impresión. Golpes. Patrulla. Cárcel.

Hoy Elías se encuentra en prisión. Pero no está mal. Hoy es libre. Se le permite estar con pérsonal.

Ricardo Iturrieta
[2005]

ORGASMO MENTAL

El inodoro estaba manchado con excremento, se lograba denotar pedazos de comida incrustada, de él salía un tibio y atractivo humo, era un verdadero manjar para este señor. Lo toma con su mano y lo mira atentamente, se lo acerca a su nariz más de una vez para comprobar su elaborada textura. Finalmente se lo acerca a la boca y lo saborea. Muchas personas podrían apostar su vida que cosas como esta no existen o que simplemente están en la imaginación desordenada de un morboso con ambición vouyerista, pero no es así, la coprofilia existe y se esconde en los lugares más androgenados o aparentemente normales. En este caso se encuentra en este señor que se disfraza de mujer para ingresar al baño sector damas de distintos centros comerciales - más conocido como el extranjerismo "Mall". Adoraba seguir a jovencitas que consumían comida chatarra que llamaban su atención, para luego ingresar al mismo baño, esperar que defecara, para así asombrarse y excitarse con el maravilloso desecho envuelto en distintas capas de feca. Era un placer mirarlos, olerlos, tocarlos, y por supuesto, saborearlos. Tibia textura pegajosa y seca con distinto sabor y color que el anterior. Sus preferidos eran los auto-destructivos como llamaba él; se trataba de esos pequeños trocitos de excremento que a veces salen con un toque mágico de sangre, adoraba así también ese espeso y exuberantes excremento líquido suave y resbaloso que algunos llaman "diarrea" pero que él los llamaba un pan de dios. Habían veces que lamentablemente las fecas eran arrojadas por la alcantarilla del inodoro, pues así se esconde la vergüenza de arrojar su proceso intestinal. "El excremento de cada individuo debe ser considerado una verdadera muestra de existencia", esa era la frase que siempre se repetía cuando se encontraba con un baño sin su apreciado alimento. Cuando finalmente había terminado con su exquisito festín alimenticio se introducía su placa y se lavaba las manos. Su rostro cada vez denotaba una agradecida muestra de estar satisfecho cuando sentía los peculiares y explícitos trozos de feca en su garganta, parecido a ese amargo ardor que le dejaba la cocaína en tiempos de inconsciente adolescencia escondida; ahora él es libre, puede hacer lo que se le antoja con suma responsabilidad sin hacerle daño a nadie. ¿Qué daño puede tener el comer y apreciar lo que otros encuentran patético y repugnante?. Su adoración al excremento se debe a una escena que tuvo de niño.

-Mami, un amigo me hizo probar un mojón suyo, y tiene sabor a pana.
-¿Qué?... ¿Cómo se te ocurre decir eso delante de la mesa?
-Es que era rico.
-No lo vuelvas a hacer más, ¿me oíste?, te hace daño ingerir infecciones en tu cuerpo.

Como es de suponer, lo volvió a hacer, pero con su propio excremento. Poco a poco fue aumentando en cantidad, y comía de una manera muy rápida para ir a defecar lo más pronto posible, era su entretención, su didáctico aprendizaje de sí mismo. Le encantaba comer arroz con choclo, para luego, al día después encantarse con la maravilla de feca con trozos de choclo incrustado y arroz molido que lograba crear. Se sentía todo un artista dando distintas formas a sus excrementos, teniendo el control de la velocidad y la presión de sus desechos. El arte de defecar no es una cosa fácil, es más, hay que tener mucha paciencia y pasión, y de esto a él le sobraba. Pero volvamos a la actualidad, al presente. Mientras se mira al espejo descubre que tiene un poco de excremento en sus labios, en cosa de segundos lo retira con su lengua, como si fuera una simple mancha de helado, pero no, esto era mucho más excitante y delicioso. Su rutina consistía en comer fecas de anos femeninos, especialmente de gente joven en el rango 15-25 años. Es difícil escribir de este tipo, me cuesta usar un lenguaje adecuado o sintetizar la adicción de este señor. ¿Cuántos sinónimos se le pueden adjudicar a la adicción de este señor?, empecemos: Caca, diarrea, mojón, carbón café, cagá, feca, excremento, hay demasiados. Debo suponer que la persona que esté leyendo esto en este momento debe tener asco por lo que estoy escribiendo, pero de seguro sigue leyendo porque su mente ambiciosa y voyeurista se lo dice, o quizás me equívoco y se está riendo, de seguro cree que esto es ficción, pero créame, no es así. Sigamos. Al satisfacer su adorado y exquisito menú coprofílico se dirige al segundo piso del centro comercial. Mira su reloj: 18:24pm. Buena hora para subir las escalas mecánicas y poner en acto su segunda adicción. Se trata de entrar a las tiendas de ropa interior femenina y aplicar pasta de dientes en el interior de ellas, con la intención de que aquella fémina que se lo pruebe obtenga una excitante pero molesta picazón. ¿El objetivo?: a él le excita ver a las mujeres rascarse su entrepierna a causa de su terrible picazón. Sólo un masoquista podría disfrutar de eso, es algo parecido a comer ají o pebre en exceso. De esto él lo tenía más que claro, disfrutaba mucho la sensación que le daba cuando arrojaba un excremento picante a causa del ají. Entra a una tienda que se exponen maniquís con sostenes y calzones, mostrando el estereotipo del "¿Quieres ser mujer?: aumenta tu busto con estos sexys sostenes". Al hacer ingreso saca a escondidas su pasta de dientes y empieza. Agarra unos sostenes blancos y le derrama paste de dientes, esparciéndolo. Repite este acto con unos nueve sostenes más. Es el turno de los calzones, con estos lo hace con alrededor de quince. Al salir de la tienda se sienta en una banca. Hay que esperar. En su espera recordó una conversación que tuvo con su padre hace mucho años atrás.

-Papi, me gusta una compañera de curso y no me atrevo decírselo.
-No me hueí. Mira, las mujeres no son de confiar, ¿Cómo puedes confiar en alguien que sangra tres o cuatro veces al mes y no muere?
-No entiendo. ¿Porqué sangran?
-Cuando crezcas lo vas a entender. Pero créeme hijo, las mujeres pueden hacer lo que quieran contigo cuando caes en su red. Te dominan, te controlan, te reemplazan por el trabajo. Veme tú a mí: sentado con una cerveza, con la televisión prendida y hablando con mi hijo de mujeres.

Fue una especie de Flash-back mental. Cuando entra una persona a la tienda y mira uno de los sostenes con pasta de dientes esparcida, la excitación empezó a surgir, momentos de alegría mezclados con espectada emoción empezaron a surgir dentro de este señor. La persona entra a probarse el sostén, se trataba de una joven gordita, con ajustados pantalones y una polera burdeo. Cuando se coloca el sostén, una fuerte picazón y ardor empezó a sentir en sus pezones, no entendía de que se trataba, pero la incomoda sensación le molestaba. Salió indignada y apurada del probador y salió de la tienda, rascándose disimuladamente haciendo parecer que tenía calor o que se le había perdido algo, pero lo que de verdad sentía era una terrible y molesta picazón, que sólo sabía ella y el señor que se encontraba sentado al frente de ella, riéndose dentro de sí. Una joven de mediana estatura ingresa, pero ella va al sector de los calzones. Siempre le dio vergüenza del tamaño de sus pechugas, debido a que eran muy diminutas, y no necesitaba usar sostenes, pues en realidad nunca tuvo nada que sostener. Entra al probador con tres calzones, la sensación que empezó a sentir cuando se probó el primero fue excitante, a diferencia de la otra persona, para ella era agradable. Empezó a frotar su vagina con la silla que estaba dentro del recinto con espejo y cortina. Era una especie de masturbación, se frotaba fuertemente con la silla, la picazón era terrible. Después un largo rato de frote con aquél objeto de madera y fierro, sintió una especie de orgasmo en su cuerpo, era indescriptible lo que sintió, pero dejó la silla toda manchada de un líquido transparente y pegajoso. Tuvo una experiencia bizarra y vergonzosa diría ella. pero la verdad era que perdió su virginidad con una silla. Salió con una mirada distinta del local, no tenía necesidad de rascarse, la silla jugó ese rol. Una desgraciada suerte para el señor. Cuando mira a su derecha y denota que una menudita joven hace entrada a la tienda, su excitación aumentó. "Mijita rica" se decía a sí mismo. Toma un calzón y se dirige al mismo probador donde estaba la silla manchada. El olor a la reciente transpiración excitada de la anterior joven se lograba notar, no era desagradable, pero a la joven le incomodó ver la silla manchada con esa especie de líquido vaginal. "Qué es esto?" se dijo a sí misma, y descubrió de que se trataba cuando saboreó un poco del líquido. La situación la encontró rarísima. Se saca su calzón que estaba manchado con algo de sangre que había proporcionado su toalla higiénica. Al probarse la ropa interior con pasta de dientes sintió una sensación como si le estuvieran echando pebre a su vagina, la sensación era horrible pero excitante, desesperada salió de la tienda. Cuando el viejo logra ver que se estaba rascando la entrepierna, su sonrisa aumentó, sus ojos tenían más brillo y su arrugada frente parecía estar más estirada. La joven se sienta y se empieza a rascar descaradamente, no le importaba que la mayoría de las personas la mirarán, aparte que su atractivo físico llamaba la atención.

-Señorita, ¿Le ayudo?
-Cállese viejo culiao.
-¿Le doy una manito mijita? - en tono irónico se larga a reír.
-Ven a metérmela po' viejo culiao.

Las apariencias engañan. Uno cree que se puede ser elegante y refinado vistiendo ropa de alto costo, pero no es así en algunos casos. Es otro día normal para este anormal señor con gustos raros. En realidad todos tenemos gustos raros, ya sea reírse con los chistes de los programas del domingo o ir con pañuelos al cine, a este señor le excitaba ver a las jóvenes rascarse la entrepierna y comer su excremento. La feca de cada uno debería considerarse más valiosa que nuestras ideologías, pues el inodoro mental repleto de mierda, más que deshacerla hay que consumirla, esa era su filosofía o su manera de vivir, simple, gratis y bello. Mañana será ají en los calzones rojos.


Ricardo Iturrieta
[2005]

ÚLTIMO SUSPIRO

¿Seré un solitario desesperado? ¿Alguien que aún no encuentra lo que busca?, quizás buscar cierre las puertas al encontrar. Imaginarse personajes para no sentirse abandonado. Una niña cortando una rosa, con su barbie despeinada en su mano mientras sonríe porque hay sol, porque el cielo está despejado, porque hay nubes y no tormentas. Una copa de vino, una banda Argentina sonando mientras escribo, los monótonos beats junto a líricas que transmiten traición e infidelidad, pararse a bailar solo, imaginando, borrando, recordando, último suspiro. ¿Porqué uno escribe?, ¿porqué no acepto las cosas como son?, ¿porqué sigo siendo el soñador despierto que no se quiere ahogar?. El grito en silencio, que aclama nada más que sentirse querido, no como amigo, no como un consejero. Un espejo que afirma el lamento.

Estoy sentado en la arena de una playa que imagino, donde las olas me dicen que no estoy solo, que tengo una hermosa familia que me quiere y amigos que se preocupan por mí. Mucha música que he conocido, muchos beats, muchas sinfonías, demasiadas escenas que quiero construir, cosechar tras la destrucción, el arrepentirse y pedir perdón. Todo está en creer, en tener fé; antes era una palabra que desconocía y negaba. Desprenderse del dolor y sonreír aunque todo esté mal, aunque nada nos resulte. Enamorarse y desear estar junto a la persona que no nos corresponde, que piensa en otro sujeto, en otro sueño. ¿Porqué sigo escribiendo?, ¿porqué me transformo en un masoquista que sigue escuchando la banda Argentina que habla de ilusión desesperada?. El bien para el mal, la injusticia para quien conoce lo que es justo, lágrimas para quienes anhelan sonreír, eso soy yo: Un número impar que quiere encajar, que quiere adaptarse, que está solo. ¿Podría parecer esto como un desesperado grito de no querer sentirse vacío?, ¿sirve escribir esto?, ¿habrá que preguntarse siempre para encontrar?, ¿o simplemente la interrogativa es un adorno?. "Mezclemos nuestros colores" canta la banda Argentina con sus beats y suspiros asfixiantes. Yo sigo sentado en el trono de la desesperación, en la agonía. Dicen que después de la tormenta sale la luz, pero sólo es un dicho. Puede ser que sea el domingo que me tiene así, escribiendo esto, debe ser porque es el fin del ciclo, el puntapié al comienzo de una nueva semana, de un nuevo sueño, de un suspiro, de una esperanza. Todo está en creer, no me aburriré de decirme eso a mi mismo; y creo que no todo está mal, que encontraré a alguien que me abrace mientras acaricie el teclado, mientras nuestras retinas aprecien Punch-Drunk Love o simplemente sonría tras una descuidada frase ingeniosa. Un balde de agua fría puede ser reemplazado por unos Doritos mientras se escucha un Kid A de Radiohead, o ver una buena película, incluso ver a Julia Roberts proyectándola en Closer. Creerse mariposa y volar libremente mientras la envidia y el odio nos tratan de hacer descender, el encontrarse con esa amapola danzarina del arco iris mágico, ¿lindo no?. Todo está en creer, y creo que lo que estás leyendo lo entiendes. La frase anterior podría haber sido el final para este texto, pero quiero redondear, para ver si sigues leyendo. Hola, que estés bien, mejor termino con esa frase y dejo de llenar espacio en tu tiempo. Todo está en creer, y creo que lo que estás leyendo lo entiendes.

Ricardo Iturrieta
[2005]

TE CREES ESPECIAL

Mi cerebro habla por mí, no puedo pronunciar con palabras las confesiones que me dice. La palabra ni siquiera es locura, sino que desesperación, la espera aburre, se vuelve monótona. ¿Qué escribo?, ¿Para qué lo hago?. ¿Para no seguir tomándome el vaso de ron con Coca-cola y que esa canción moldeada en mi nostalgia sólo suene mientras escribo?. No entiendas, no se puede; ni siquiera lo intentes, sólo lee. Escribo, para alejarme del sufrimiento, para crear historias, una vida ilusa: Ilusión. Lo que se debe sentir cuando uno deja el mundo debe ser esto, alejarse, recordar sin tener el presente, olvidar. La sagrada escritura no está en los libros, está en los ojos de los que buscan. Un maldito cliché, un ahogo interno, una búsqueda a algo que nos encuentra, una poesía alegre, un canto, un coro. No puedo escribir historias en este estado. Lo voy a intentar.

David se encuentra sentado en su cama, mirando al televisor apagado, viendo su reflejo, sus brillosos ojos mientras suena la canción. El dato: Retrovertigo, de la agrupación Mr.Bungle creada por Mike Patton: su ídolo, su figura, su molde; y es la canción que quiere que suene cuando muera, para que su familia, amigos y gente que le hizo daño escuche ese agridulce sentido que Mike Patton transmite, aunque no lo entiendan. Nostalgia y recuerdos que no se esfuman con esa canción. La radio concierto, cuando era la 101.7 (antes de convertirse en Fm Hit). Iba en la micro con su madre en dirección a un centro de compras lejos de su casa, él con su pérsonal stereo escuchando esa radio, el último tema que escuchaba era Retrovertigo. Ahora lo escucha y su cabeza se ahoga en recuerdos, en ínfimos paisajes que no puede sentir, al no verlos, al no poder olerlos, verlos, oírlos, tocarlos. David se para, deja su vaso de ron y se sienta, en su trono, de la unión cibernética, pero Internet no funciona, se dedica a escribir, mientras suena el ya mencionado tema de Mr.Bungle. Suena el teléfono y es ella, su recuerdo, su lamento al no tenerlo.

-¿Aló?
-¿Aló, David?
-Si.
-Hola
-Hola...¿Porqué llamas?
-Quería saber como estás.
-Mal ¿Cómo quieres que esté después de lo de anoche?
-¿Qué pasó anoche?

Nada había pasado. El personaje que creó David y que ahora no se lo puede sacar le comentó que Silvana había intentado suicidarse, y que él no pudo hacer nada debido a su borrachera. Era una noche de sábado. Ella estaba tirada en el patio de la casa de una compañera de universidad de él, en Vitacura, mientras todos comentaban el libro de Aristóteles a la próxima prueba de guión, con sus vasos con alcohol y bebida, algunos mirando el espectáculo etílico, escuchando la música, esperando que alguien les hable. David estaba sentado con su amigo, riéndose, observando cada detalle, cada mueca, diminutos signos. La voz le dice a David que vaya al patio, se encontraba Silvana tirada en el piso, él observaba, mirando las estrellas, ella no existe, no estaba, es la imaginación y creación que su voz le da.


-¿No te acordai?
-¿De qué?
-De lo que intentaste hacer anoche en la fiesta.
-¿Qué fiesta?
-...Ya, estay hueándo.
-¿Qué fiesta?, Anoche no salí

A) Estaba molestando, b) Probó una droga y no se acuerda, c) Quiere llamar la atención para recibir un "Te quiero".

-No te acuerdas. Bueno, anoche te intentaste matar.
-¿De qué estay hablando?
-Ya chao.

Deja el auricular, cuelga, va a la pieza, sigue escribiendo. La canción sigue sonando. El ya mencionado Mike Patton, en Repeat All del Cd walkman azul. Se sirve otro trago, el mismo, pero más fuerte, traga un largo sorbo, su cerebro siente un cosquilleo. Al encender un cigarro se acuerda de la canción que da final a The Fight Club, se trata de Where is my mind? de la banda Pixies.

Tu cabeza colapsa, y no hay nada ahí
y te pregustas a ti mismo
¿Dónde está tu mente?
¿Dónde está tu mente?

David odiaba ir a fiestas seudo alternativas de antiguas personas que él estimaba, donde se encontraba a un grupo de colegialas con androgenadas mentes de televisión cantando esa canción, sin saber el significado excepto el coro. Hoy él se convierte en ese cliché, con la diferencia que está sentado, junto un vaso de ron, lamentando y olvidando lo que hizo. ¿Qué es lo que hizo?. Sólo él lo sabe. Tú lees, ¿Porqué crees que lo estás leyendo?. ¿Acaso te importo, o simplemente te crees especial?. Sí, te crees especial.


Ricardo Iturrieta
[2005]

AGRIDULCE QUERER

"No me llore, no me ría, que ya no le creo, ya no le compro...
Parece que aún no asume su cobardía, su vergüenza de haber nacido antes... ¿No se siente culpable? ¿No? Ay que pena, porque ella se ha matado, y por tu culpa, egoísta culiao"... (David Zúñiga)


-¿Teni una monea?
-No señorita, no, no.
-¿Y si te la chupo me dariai una gambita?
-...No, no...no

Esa era la rutina de Marcela: Prostituír su cuerpo y dignidad para olvidar su miseria de vida con una botella de vino. Pero a pesar de su escasez de dinero, ella tenía un tesoro: Sergio. Él tenía 13 años y en la escuela siempre lo molestaban e insultaban a su madre.

-Oye Sergio. ¿Verdad que tu mamá le chupa el pene al director?
-Oye Sergio, dile a tu vieja que se bañe.
-Oye Sergio, tu vieja siempre anda drogada, ¿No te da vergüenza?

Sergio estaba acostumbrado a comentarios, que por cierto, no eran rumores. Pero a él no le importaba, él amaba a su madre a pesar del olor a trago barato que traía todas las noches y de su disléxico y ahogado vocabulario.

-¿Quin ie m' hijo?
-¿Qué?
-¿Quin ie m' hijo?
-Mami, no te entiendo.
-¿Quién e' mi hijo?
-Yo mami - Sergio le sonríe y abraza a su madre.

Para el primer día de clases de Sergio, su madre recién venía llegando a la casa. Se tuvo que despertar solo y servirse el desayuno él mismo.

-Mami. ¿Me vas a dejar al colegio?
-No puedo ahora. Estoy agotada.
-Mami. ¿Porqué estás llorando?
-Por nada, váyase a la escuela, luego me cuenta cómo le fue.

Cualquier niño odiaría a una madre como Marcela, pero Sergio la amaba, no podría haber peor pérdida que no ver a su madre, era todo para él. El padre de Marcela era un alcohólico que se dedicaba a ser proxeneta, y su primer cliente fue gracias a su hija cuando tenía 14 años. Ni siquiera tuvo la oportunidad de conocer lo que era un recreo luego de estar en una sala de clases. Ella siempre fue curiosa y su mayor sueño fue querer a la escuela, y al no obtenerlo ese anhelo fue remplazado por tener un hijo que tuviera esa opción, para cuando llegue a la casa luego de un día de escuela le cuente las novedades de ese privilegio que es estudiar y aprender cosas. Marcela tuvo que aprender de la vida, nunca supo leer. A los 15 años se escapó de la casa para hacer su propia vida, su propio camino. Alojaba en un putrefacto y maloliente subterráneo de un bar, a cambio del alojamiento ella bailaba y exhibía su cuerpo a los clientes; pero eso sólo era el alojamiento, sus bienes primarios los satisfacía a cambio del dinero que le otorgaban la gente de bien económico en busca de carne ajena. Ella siempre exigía que su cliente tuviera condón, por una cosa de higiene.

-¿Condón?, ¿De adonde saliste puta de mierda?
-Disculpa, pero yo me cuido.
-¿Cuidarte?. Pero si sólo eres una prostituta.
-Que se cuida.
-¡Ándate a la mierda!

Fue violada tras recibir un fuerte golpe en su nuca. Así nació Sergio. Tras una violación, no quiso y no podía abortar, ni para anticonceptivos le alcanzaba el escaso dinero que reunía en una noche. Ahora su preocupación era él, su tesoro, su única razón de existir. Su objetivo era que no sufra lo mismo que ella, que tenga educación. Para eso se necesita dinero, y eso se consigue trabajando o prestando un servicio: ella prestaba su cuerpo. A medida que Sergio iba creciendo, aumentaba el insomnio y las pocas horas en casa. Llegó a un acuerdo con el director de un colegio; ese trato consistía en que la mensualidad se pagaba por sexo oral. Así Marcela se sentía orgullosa escuchando a su hijo contar las historias de su escuela, de los profesores, de sus compañeros. A su vez, ella aprendía a leer con su hijo, fue un golpe duro para Sergio cuando descubrió que su propia madre no sabía leer ni escribir.

-Mami, ¿Léeme un cuento?
-Eeeehm...no puedo.
-¿Porqué no puedes mami?, ¿Estás cansada?
-No mi ángel, no sé leer.

A pesar de todos los insultos y lo que se comenta de la madre de Sergio, él la ama. Las madres de sus compañeros tenían lo que se dice "un trabajo digno", y podían otorgarles lo que su madre no podía: televisión por cable, pan con jamón, juguetes. Su único juguete fue un delgado muñequito relleno con algodón que tejió él mismo, lo fue hasta que uno de sus compañeros se lo rompió.

-¡Feliz navidad hueón!. - Reía sin cesar mientras el algodón se esparcía por el cemento.

Sergio era uno de los mejores alumnos del colegio, se sentaba de los primeros y sólo disponía de un lapiz grafito, media goma de borrar y dos cuadernos, uno con tapa roja y el otro amarillo; el primero era para los tres primeros días de la semana, el otro para los dos siguientes. La adolescencia es el desequilibrio de la niñez y la vejez, Sergio ya no es un niño, tampoco adolece de algo, pues él tiene un gran tesoro: Su madre.


Ricardo Iturrieta
[2005]